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Sábado, 22 de junio de 2024



FORO DE LECTORES


Malas prácticas en la docencia universitaria de las Finanzas y el Derecho

Juan Diego Sánchez Sánchez sanchez.juandiego@gmail.com | Martes 20 junio, 2023


JDS


Dr. Juan Diego Sánchez Sánchez, Ph.D

Asesor y analista financiero, abogado, profesor e investigador

La docencia universitaria, entiéndase la enseñanza de una carrera profesional en un ámbito de educación superior, es concebida en su misma esencia como un proceso continuo, basado en la formación de personas en un ámbito específico del ejercicio técnico de una determinada área del conocimiento, claro está, sin descuidar el crecimiento personal e integral del individuo, pero con un enfoque marcado hacia la excelencia y la transmisión de contenidos de índole práctico que puedan ser desarrollados y ejercidos en el mercado laboral.

Esta práctica docente, y en particular atención a la enseñanza de las Ciencias Financieras, así como Jurídicas, debe estar ligada al uso y aplicación de técnicas andragógicas que permitan al estudiante el entendimiento basado en un marco conceptual y teórico claro, pero con un especial ligamen a contenidos prácticos y experienciales, es decir, que puedan ser evidenciados por medio de una aproximación de vivencia empírica y realista en su aplicación. Cabe indicar que este enfoque práctico y técnico responde a la Andragogía misma, la cual es definida por el aprendizaje y su gestión para personas adultas, término totalmente coligado a la enseñanza universitaria.

La aplicación del enfoque teórico y práctico antes indicado, no solamente debe ser diligenciado a las carreras ligadas a las Finanzas o el Derecho, sino en líneas generales a todas las disciplinas universitarias del conocimiento, no obstante, es en estas dos profesiones donde su manifestación aplicativa parece tomar una especial importancia, pues bien, tanto en el manejo de elementos dinerarios propios o de terceros, así como en aspectos ligados al ejercicio jurídico profesional, el estudiante se enfrenta a situaciones hipotéticas de aplicación cognitiva y existencial, donde el razonamiento deductivo e inductivo toman especial relevancia, así como la capacidad para la toma de decisiones efectivas, puntos que muestran un especial ligamen al enfoque de la enseñanza de las ciencias en cuestión desde un punto de vista práctico y técnico.

Es acá donde surgen discrepancias en los procesos de enseñanza-aprendizaje universitario, y particularmente en las carreras señaladas, pues lamentablemente suelen observarse algunas prácticas docentes que no necesariamente colocan al estudiante ante esta realidad existencial y profesional, denotando a su vez un divorcio evidente entre la teoría impartida en el aula, para con su aplicación en el campo y el ejercicio profesional, minimizando así el aprendizaje, al menos desde su perspectiva universitaria propiamente.

Entre los diversos problemas o distorsiones que pueden evidenciarse en la enseñanza universitaria financiera y jurídica, pueden presentarse elementos ligados a la actualización de los programas de las asignaturas, temas de infraestructura, acceso a materiales bibliográficos y otros ligados al entorno específicamente, no obstante para el análisis que aquí interesa, se plantean cuatro prácticas docentes que evidencian una separación epistémica, técnica y pragmática de la realidad cognitiva y profesional necesaria para el educando, las cuales se señalan seguidamente.

Distribución de contenidos para ser impartidos por el educando: una práctica que resulta ser más común de lo que se desearía, es observable cuando el docente, usualmente en el primer día de clase, procede a distribuir los contenidos temáticos del curso entre los estudiantes, o bien, entre grupos de trabajo conformados por los educandos, quienes quedan en la obligación de proceder a indagar en relación a los temas en cuestión y proceder a impartir la lección correspondiente a la totalidad del grupo, aunque esto implique la exposición de los contenidos obligación del educador.

Esta práctica, aunque pudiese tener sus defensores, al alegar que el estudiante debe exponer, esto no implica que deba proceder a presentar los contenidos propios del curso, pues no solamente está siendo evaluado por una temática que desconoce, sino que pudiese estar transmitiendo mal la terminología conceptual, y está tomando el rol que el docente debiese dar. Claramente el educando debe exponer y participar, pero no la temática del curso propiamente, pues esta debe ser impartida por el docente, construyendo en conjunto el conocimiento con la participación activa del grupo.

Ajenidad al ejercicio profesional del docente: uno de los principales aspectos diferenciadores de un docente universitario es su experiencia activa y actualizada en el campo laboral, punto que permite transmitir al estudiante la aplicación real de los contenidos por medio de experiencias proposicionales y vivenciales de la persona enseñante, por lo cual, al menos en una definición pragmática del perfil del docente universitario, el estar activo en el campo profesional debiese ser un elemento obligatorio y propio de la decisión de su contratación

En línea de lo anterior, y no obstante a la importancia de la experiencia y actividad profesional del docente, suele darse el caso de profesores universitarios que solamente se dedican a la docencia y por consecuencia pierden contacto con el ejercicio práctico, lo cual claramente lleva a una separación de los contenidos teóricos con la práctica laboral, tema que no debiese presentarse en las carreras de Finanzas y Derecho, pues sin duda, su ejercicio y actualización en el campo son fundamentales, en especial atención hacia el conocimiento de la resolución técnica de problemas.

Falta de investigación y actualización: la docencia en un nivel universitario, indiferentemente de los contenidos de un programa de curso, debe estar ligada a la investigación y actualización constante por parte del docente, tema que implica el desarrollo de contenidos y documentos investigativos, tales como artículos científicos, ponencias, participación en seminarios y similares, así como el estudio constante de especializaciones y actualizaciones profesionales por el profesor.

Un claro indicativo del incumplimiento de esta situación es observable al analizar un docente que no realiza publicaciones científicas o investigativas, o bien, en caso de no ser ese el enfoque de su ejercicio profesional, no cuenta tampoco con especializaciones educativas técnicas, ni tampoco presenta una actualización en contenidos y cursos libres o posgrados afines a su carrera, tema que claramente lo pondría en una posición desligada a la realidad temática de la actualidad profesional, pues su formación entraría en una desactualización epistemológica.

Uso de fuentes no válidas: un último punto de relevancia hace mención al uso y utilización de fuentes bibliográficas o documentales sin validez de contenido o constructo, o incluso, que presenten copia indebida, o bien, que sean tomadas de fuentes sin una validación de los elementos conceptuales propios de la temática analizada, evidenciando así una separación del enfoque conceptual para con su aplicabilidad profesional.

Ejemplo de lo anterior puede ser observado al darse situaciones en las que un docente utiliza fuentes de Internet de contenido abierto, incluso descargando y utilizando materiales tomados de páginas sin validación, y con el agravante de no hacer mención a la fuente. Esto también es aplicable al evidenciarse profesores que basan sus criterios en opiniones de influencers o páginas ligadas a contenido social sin validación técnica. De igual forma puede ser precisado al presentarse un educador que utilice un libro auto-publicado sin editorial o revisión de un comité científico.

La docencia universitaria, en especial en carreras ligadas a un ejercicio práctico ligado al manejo de contenidos técnicos, sin duda es un privilegio y un honor para el docente, pero esto conlleva consigo una responsabilidad inherente a la actualización, la experiencia y la investigación, pues se está en formación de futuros profesionales que confían en la idoneidad de la persona educadora.







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