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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



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Macabra excentricidad

| Jueves 14 febrero, 2008



Macabra excentricidad

• Johnny Depp vuelve a colaborar con el director Tim Burton, en un musical como ningún otro.

Sweeney Todd: El barbero demoniaco de la calle Fleet
(Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street)
Dirección: Tim Burton. Reparto: Johnny Depp, Helena Bonham-Carter, Alan Rickman, Timothy Spall. Duración: 1:56. Origen: Inglaterra-EE.UU. 2007.
Calificación: 9

Desde que debutó en 1979, “Sweeney Todd: El barbero demoniaco de la calle Fleet” pasó a la historia como el musical más oscuro y sangriento que jamás se haya presentado en un teatro de Broadway.
Considerada como la máxima creación del compositor Stephen Sondheim, la obra llega ahora al cine, de las manos del genial realizador Tim Burton. Quizá ningún otro cineasta habría podido obtener mejores resultados. El excéntrico material calza a la perfección con la personalidad de Burton, su estética gótica y su bizarro sentido del humor. Por sexta vez, el cineasta colabora con su actor favorito, Johnny Depp, quien es la elección ideal para el rol protagónico.
En la Londres del siglo XIX, Banjamin Barker es un hombre sediento de venganza. Preso durante 15 años, por un crimen que no cometió, él regresa a su hogar y lo encuentra vacío. El pérfido juez Turpin, quien lo envió a la cárcel, causó también la muerte de su esposa y adoptó a su hija, hoy adolescente.
Mientras organiza un plan para eliminar al rival, el enloquecido Barker cambia su nombre a Sweeney Todd, retoma su antigua profesión de barbero y forja una siniestra alianza con una panadera, la señora Lovett. Con sus navajas afiladas, Todd se especializa en degollar a sus clientes. Por su lado, Lovett utiliza los cadáveres de las víctimas para cocinar deliciosos pasteles de carne.
Obviamente, “Sweeney Todd” no es el tipo de película que se pueda recomendar a cualquiera. Por ser un musical, ahuyenta inevitablemente esa porción del público que no aprecia el género. Además, la naturaleza macabra del argumento, enfatizada mediante una sobreabundancia de detalles truculentos, hace que el producto final luzca desagradable para muchos.