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Lujo en costas tiende a la baja

El valor de proyectos selectos desarrollados en zonas con sobreoferta cae hasta un 50%

Daniel Chacón
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El vertiginoso crecimiento inmobiliario en el Pacífico llevó a una buena cantidad de desarrolladores a apostar por la construcción de complejos de lujo en Jacó y sectores específicos de Guanacaste. Con los vientos de la recesión estadounidense, el crédito para los contratistas y compradores se esfumó.
El costo del dinero comparado con el de tener proyectos sin terminar, o bien, terminados sin compradores tienen en una encrucijada al sector. Los desarrolladores y corredores de bienes raíces hacen lo posible por evitar una caída en los precios.
La posibilidad de pérdidas es casi inminente en un mercado que no puede pagar precios de lujo; el segmento de estadounidenses con capacidad de comprar segundas viviendas en destinos exclusivos está congelado, porque las últimas noticias auguran que en ese país vendrán tiempos difíciles. Esto obliga a cambiar el público meta de estos proyectos.
Los financistas informales sacan provecho de la situación, tienen el control en este momento en que pocos tienen recursos para sacar adelante los proyectos, o bien, para financiar las compras.
“Las solicitudes se dispararon en un 60%; también cambiamos el porcentaje de financiamiento; puedo asegurar que el mercado informal está sosteniendo al sector inmobiliario. Antes dábamos el 70% para un proyecto en el área metropolitana, ahora sólo un 60%. Ese es el porcentaje máximo, en zona rural o lugares con exceso de desarrollo financiamos porcentajes aún menores, el mínimo está en el 20%”, aseguró Adolfo Corrales, financista especializado en el sector construcción.
La necesidad por recursos es tal, que los desarrolladores incluso pagan a los inversionistas para que vayan a ver los proyectos, cuando antes eran los prestamistas los que buscaban a los desarrolladores. En el pasado, la tasa de rechazos era del 10%, hoy esa cifra subió al 70%.
“Los precios sí han bajado. Tenemos un proyecto que es la última torre de 19 pisos frente a la playa en Jacó. El proyecto completo con permisos está valorada en $14 millones, pero las circunstancias están obligando a venderla a $6 millones, pero hasta ahora lo más que han ofrecido son $2 millones”, aseguró Corrales.
La sobreoferta de inmuebles y la caída en la demanda motiva que en esta zona los precios cayeran en un 35%. En otros sitios como Manuel Antonio, no han caído porque no hay construcciones nuevas.
“Otro sector sensible es Guanacaste. Ahí hay mucha sobreoferta y ya pueden haber unos 100 proyectos parados por falta de financiamiento”, puntualizó el financista.
Con ello coincidió Vicente Matlock, financista de bienes raíces y con experiencia en Guanacaste, quien aseguró que la falta de capital es la principal causa de la caída de precios y cancelación de algunos proyectos de lujo.
“Los culpables de esta situación son los bancos, los cuales están limitando los créditos. Sabemos que cada vez vienen menos extranjeros con dinero de inversión, y tras de eso ahora son pocos los nacionales que califican para adquirir un préstamo”, aseguró.
Se calcula que del total de turistas que visitan el país, un 20% lo hace con intenciones de invertir en bienes raíces. Sin embargo, esta tendencia está cambiando hacia la baja, en especial por la caída de plusvalía de las casas en Estados Unidos.
“Por ende, los desarrolladores que pueden bajar los precios son quienes están vendiendo. Pero el que puede hacerlo por estar ligado a un contrato ya estipulado, muchas veces tiene que cerrar la construcción”, agregó Matlock.
La esperanza de los desarrolladores y financistas es que más allá de la situación financiera actual, aún persiste un alto interés de inversión por parte de los estadounidenses, concluyó Matlock.



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