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Cantidad de impuestos en cigarrillos y espacios públicos cerrados libres de humo son principales puntos de discordia
Lucha antitabaco no recibe interés
Siete años ha tardado el país en ratificar el compromiso país de lograr espacios públicos 100% libres de humo de cigarro

Unos dicen una cosa; los demás opinan otra. El proyecto de ley antitabaco está en boca de todos, pero nadie se pone de acuerdo, al punto de poder aprobarlo a la mayor brevedad posible.
Por un lado están los diputados de la subcomisión de Asuntos Sociales, donde se encuentra el proyecto. Luis Aiza Campos, diputado del Partido Liberación Nacional, y Víctor Hernández, del Partido Acción Ciudadana, concuerdan en un texto sustitutivo para que en algún momento reemplace el original.
Se trata de un texto que a juicio de los legisladores, regula el consumo de tabaco pero de una forma “balanceada”; es decir, no con total prohibición en cuanto a espacios públicos cerrados 100% libres de humo. Lo anterior porque consideran que de ser muy radical, la ley nunca sería aprobada.
Por ejemplo abre la posibilidad de que en un restaurante se dividan firmemente —es decir, con paredes y no rótulos— dos espacios cerrados, para que quienes desean fumar puedan hacerlo en un lugar aparte sin afectar a los no fumadores.
“No es ni tan liberal ni tan conservador, es que no hay que caer en extremos, porque quién va a controlar que todos los espacios públicos sean 100% libres de humo”, comentó Hernández.
Con este texto no concuerda, María Luisa Avila, ministra de Salud, por diversos puntos, pues su posición es firme en cuanto a cero tolerancia al tabaco, es decir espacios públicos cerrados 100% libres de humo de cigarrillos.
“Pedir un balance es defender los intereses de las tabacaleras; si usted fuma, hágalo en su casa, su carro o en espacios abiertos, por ejemplo una montaña, o un parque”, dijo Avila.
Además su justificación para no permitir la división de espacios en los restaurantes, bares u otras locaciones públicas es que también hay que proteger a quienes laboran en estos lugares, por lo cual no sería justo para quienes deban atender estas áreas, pues el daño al fumador pasivo está totalmente comprobado.
Otro punto en el que no concuerda Avila con el texto sustitutivo, es que al parecer este contempla que el Ministerio reciba un 15% del dinero que se recaude por el impuesto a los cigarrillos, lo cual es poco, considera la jerarca.
“Nosotros tendríamos que hacer inspecciones, supervisiones y cómo le van a dar al Ministerio de Salud responsabilidades sin darle los medios” comentó Avila, quien considera razonable un 50% de las ganancias que se generen por el impuesto al tabaco, sin importar de cuánto sean estas.
Por si fuera poco, con estas dos opiniones también difiere Damaris Quintana, diputada del Partido Movimiento Libertario, quien se encuentra en la subcomisión de Asuntos Sociales viendo este proyecto de ley.
Su razonamiento no concuerda con el del diputado Hernández en la proporción del impuesto que se le debe imponer a cada cigarrillo. Ella opina que deben ser ¢10 de forma gradual, mientras el rojiamarillo considera que ¢30 es razonable.
Además, Quintana no comparte con Avila que los espacios públicos como bares y restaurantes deberían ser 100% libres de humo de tabaco, pues cree que en la realidad es muy complicado lograrlo.

Vanessa Chaves
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