Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 29 Septiembre, 2014

Ningún acto terrorista, represión o guerra tiene motivaciones religiosas: todo tienen que ver con el poder


Los uigures también existen

Yo desconocía la existencia de la etnia uigur hasta que Ilham Tohti fue condenado a cadena perpetua en China. La noticia despertó mi curiosidad y decidí investigar sobre esta comunidad y el activista encarcelado.
Los uigures, una de las 55 minorías nacionales de China, viven en Sinkiang, una zona de difíciles condiciones geográficas, que incluye el segundo desierto de dunas más grande del mundo, el Taklamakán, y los montes Tián, ubicados en la región fronteriza entre la República China, Kazajistán y Kirguistán. En estos países asiáticos, además de en Uzbekistán, también viven uigures.


Tienen un idioma propio (emparentado con el turco), una escritura adaptada (del alfabeto árabe al persa con algunos aportes diacríticos), y una historia extensa que se remonta al siglo IV.
El gobierno chino ha repoblado la zona de Siankiang con miembros de la etnia Han (mayoría absoluta en China) y supuestamente estos son los que dirigen las políticas y obtienen los mejores puestos de trabajo. De ahí la molestia de los uigures que siguen siendo la mayoría de los habitantes de la región (45%).
Ilham Tohti es un economista de 44 años, profesor de derecho constitucional y comercio internacional en la Universidad de las Minorías en Beijing, donde él mismo estudió. Aunque no es separatista, ha alzado su voz para mejorar las condiciones de vida de sus congéneres.
La drástica sentencia a la que ha sido sometido (cadena perpetua) no tiene parangón con otras, como la del Lui Xiaobo, de la etnia Han, que fue condenado a 11 años de prisión.
Un año antes de que Xiaobo obtuviera el Premio Nobel de la Paz, la represión por parte de las autoridades chinas el 5 de julio de 2009, cobró la vida de más de 150 uigures.
Los uigures no son pocos. Todo es relativo y, claro, en relación con la población china, 20 millones de personas no llegan al 2%. Si pensamos que en Costa Rica, con todo y sus más de 10 etnias, sumamos 4 millones, 20 es un montón.
De hecho, los uigures tienen un Congreso Mundial con sede en Munich, cuya presidenta es Rebiya Kadeer, una mujer que, a pesar de haber nacido en la pobreza, amasó una fortuna con sus múltiples empresas y se dedicó a la filantropía, ayudando a los niños y mujeres de su etnia. Ahora está exiliada en los Estados Unidos y dos de sus 11 hijos están encarcelados en China.
Ahora que los yihadistas tienen al mundo en vilo, debemos tener conciencia más que nunca que del 24% de la población mundial que es musulmana, solo una minoría irrespeta el derecho a la vida.
Muchos practicantes de esta religión son víctimas de quienes profesan su misma fe, como los kurdos a manos del grupo extremista Estado Islámico. Tema para un próximo artículo.
Los uigures, musulmanes también, aparentemente están siendo apaleados en China. Lo que considero una injusta condena de Ilham Tohti nos obliga a descubrirlos.
Hay pocas certezas. Una definitiva es que ningún acto terrorista, represión o guerra tiene motivaciones religiosas: todo tienen que ver con el poder.

Claudia Barrionuevo
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