Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 17 Mayo, 2010


Los primeros decretos


A propósito de mi artículo del lunes anterior, varios lectores me escribieron para indicarme que estaba equivocada. En mi comentario yo le recomendaba a doña Laura que no dejara pasar una semana de su gobierno sin firmar el decreto contra la minería abierta y en realidad ella lo hizo durante el primer consejo de gobierno el sábado 8 de mayo.
Tengo dos buenas razones para justificar mi equívoco. La primera es que para ser publicada el lunes mi columna debe estar lista el viernes antes del mediodía. Por lo tanto todo lo que ocurre desde ese momento hasta el primer día de la semana me es ajeno.
La segunda ¡mejor aún! es que no les creo a los políticos. ¡No les creo nada! Nada de lo que prometen en campaña, nada de lo que afirman que harán cuando son elegidos, nada de lo que declaran durante sus gobiernos. Nada.
Pero, bueno, mi escepticismo no me autoriza a dudar de las promesas de la primera Presidenta de Costa Rica. Ella dijo que lo primero que haría sería firmar ese decreto y así lo hizo. Me disculpo por dudar.
Es que uno cuando se da cuenta que tiene tantos años como la píldora anticonceptiva, agradece haber nacido pero lamenta haber perdido toda fe.
Porque uno estuvo pegado al televisor otro 8 de mayo, cuatro años atrás y lamentó que se celebrara el primer consejo de gobierno en un espacio que se pretendía arrebatarle a la cultura el CENAC para quienes no recuerden para construir allí la Casa Presidencial que ahora se pretende edificar en terrenos que no son propios. Pero esa es otra historia.
De aquellos primeros decretos firmados bajo una lluvia torrencial con los Ministros empapados, el que ha sido tal vez relativamente exitoso es el que pretendía evitar la deserción del colegio. Porque el de la simplificación de trámites en el sector público NO. La burocracia estatal ha llegado a extremos risibles. El decreto que ponía en marcha el programa de gobierno digital en cambio parece estarse concretando ahora bajo el mandato de doña Laura.
En aquel momento don Kevin Casas informó que había quedado pendiente la firma de un código de ética y rendición de cuentas para los funcionarios públicos… ¡Ah, es que quedó pendiente! ¡Con razón! ¡Por eso lo del memorándum famoso!
Regreso a mis recuerdos: 8 de mayo de 2002 el presidente Pacheco en su primer decreto fijó 14 normas éticas asegurando que despediría a quien no las cumpliera. ¡Don Abel! Simpático. Dicharachero. Inflexible. Impuso normas éticas y fue consecuente… hasta las últimas consecuencias, valga la redundancia.
¿Y si sigo hacia atrás? No tengo tiempo ni espacio. Solo les quiero recordar que en 1998 el primer decreto consistió en un recorte de transferencias a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). El Ministro de Hacienda de entonces consideró que la CCSS representaba el impuesto a las planillas más alto de América Latina y por lo tanto debía garantizar servicios de salud eficiente y de calidad. ¿Se realizaron esos recortes o se “reubicaron” algunos fondos? ¿Se ha trabajado por optimizar la atención médica o se ha desmantelado la CCSS? Triste.
En todo caso, y volviendo al presente, yo celebro la decisión de doña Laura en cuanto a la firma de este decreto contra la minería abierta y espero que no sea meramente simbólico: debe ser efectivo para parar el proyecto en Crucitas. Dios y la Patria se lo agradecerán.

Claudia Barrionuevo
claudia@barrionuevoyasociados.com