Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 9 Julio, 2011


ELOGIOS
Los mangos bajitos


Los panameños tienen un dicho significativo que se manifiesta en todo su esplendor en la actualidad y en todo tiempo en el que por una u otra razón reaparece el rostro casi siempre oculto de la señora Bonanza, esa dama esquiva que se empeña en jugar a no mostrarse sino muy ocasionalmente y por un tiempo reducido como para no poder disfrutarla sino en la fugacidad.
De tal modo que cuando alguien busca trabajo, en la mayoría de los casos intenta cumplir el precepto itálico: “Si cerca impiego, poco da fare, molto tempo per farlo e ben paga “(Se busca empleo, poco para hacer, mucho tiempo para hacerlo y bien pago). En otras palabras, nuestros vecinos usan el adagio canalero cuando se refieren a un sujeto que a la hora de trabajar prefieren “coger los mangos bajitos”, un principio que se extiende por diferentes latitudes haya o no pobreza.
Y eso que en nuestras latitudes se puede vivir bien debido al clima y sus menores exigencias en comida, ropa, vivienda que los que habitan en países de cuatro estaciones.
Sin embargo, coger los mangos bajitos es lo que pareciera manifestarse en los paros de ciudades como Madrid y Barcelona en virtud de la desocupación que generan las especialidades que uno estudió, además del inconformismo por obtener ingresos inferiores a los mil dólares mensuales per cápita; pareciera que juntar sueldos no es una aspiración en una sociedad sin parejas permanentes y con hijos cada vez más escasos.
Algo nos está pasando en estas latitudes y es que cada vez más ciudadanos prefieren trabajar lo menos posible, quejarse permanentemente y practicar una altanería digna de mejor causa, lo que también empuja a la realidad de que hay otros que trabajan por lo que ellos no hacen y lo más vergonzoso es que siguen el ejemplo de algunos mal llamados “padres de la patria”(¡pobre patria!), que moran cada tanto en la Asamblea Legislativa disfrutando de las prebendas que ellos mismos se autorrecetan.
No importa lo que usted piense pero sabe que si no se crea riqueza no hay con qué pagar deudas, hipotecas, estudios, medicina y vejez. Y si lo tiene que proveer el Estado y está mal legislado porque cada vez más lechones no quieren dejar de prenderse a la teta del “dolce far niente”, llegan las comisiones, los pagos por asesorías costosas, las caras de barro de los corruptos y la decadencia que intentamos siempre atribuir a lo externo, a los otros, a los inmigrantes…
La mejor definición de este prototipo la puede disfrutar en la Web con Carlos Gardel cuando nos canta el tango “Haragán”: ¡La pucha que sos reo y enemigo de yugarla (trabajarla)./ La esquena (espalda) se te frunce si tenés que laburarla...(trabajar)/Del orre (vagabundo)batallón vos sos el capitán;/vos creés que naciste pa' ser un sultán./ Te gusta meditarla panza arriba, en la catrera (cama)/ y oír las campanadas del reló de Balvanera./ ¡Salí de tu letargo! ¡Ganate tu pan!/Si no, yo te largo... (te dejo) ¡Sos muy haragán.”
leopoldoamnet.co.cr
Don Leopoldo es Académico Correspondiente de la Academia Nacional del Tango de la República Argentina

Leopoldo Barrionuevo