Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 11 Abril, 2016

 Esta pequeña meta del 5% no resuelve el serio problema de las masivas y crecientes importaciones de los caros derivados de petróleo

Los biocombustibles en Costa Rica

A pesar de que el desarrollo de los biocombustibles ha estado presente en todos los “Planes de Gobierno” desde hace décadas, solo se han dado pequeñas iniciativas con una insignificante participación en el mix energético nacional.
Un artículo publicado en 2012 por El Financiero, titulado “Programa de biocombustibles en la picota”, indicó que:

• “Los precios… no han sido suficientemente altos para atraer a las empresas locales”.

• “La iniciativa para incorporar biocombustibles como el etanol en la matriz energética del país está conectada a un respirador artificial, a punto de tener que ser desconectada o resucitada”.

Esto ocurrió cuando los precios del petróleo eran altos ($106,87 por barril el 14 de marzo de 2012 y $106,95 por barril el 17 junio de 2014) y cuando los precios CIF Puerto de Moín de la gasolina y del diesel importados eran aún más altos debido a los elevados costos de refinación del petróleo y de transporte por barco al país.
En este momento, “la meta de biocombustibles del Plan Nacional de Desarrollo (2014-2018) se transformó de un 5% de etanol en las ventas de gasolinas, a un concepto más amplio que busca incorporar un 5% de sustitución por combustibles producidos con fuentes renovables en el total de los combustibles utilizados en el país”.
Esta pequeña meta del 5% no resuelve el serio problema de las masivas y crecientes importaciones de los caros derivados de petróleo. Pero además, si los biocombustibles no se desarrollaron en el país cuando el petróleo estaba caro, no lo harán con los precios bajos actuales.
Existen otras limitantes, como las señaladas en un artículo titulado “Gobierno gatea hacia el biodiesel”, publicado el mes pasado por El Financiero:

• “Para producir biodiesel y sustituir al menos un 5% del diesel que ahora se consume en el país (según la meta del Ministerio de Ambiente y Energía), se necesitan 15 mil hectáreas sembradas de palma africana con una productividad de 20 toneladas por hectárea”.
• “En este momento, la productividad por hectárea es de solo cuatro toneladas. Tiene que lograr ese salto de productividad en una industria golpeada por los bajos precios del aceite –que suele descender conforme caen los del petróleo—, pues es la principal materia prima para producir biodiesel en el mundo”.
• “El precio a la baja (entre otras causas técnicas) desincentivó la producción de la palma y el mantenimiento de los cultivos, por lo que descendió su productividad”.

Los elevados costos de producción, el pequeño porcentaje de sustitución de los derivados de petróleo y los altos riesgos económicos y financieros de esta actividad han impedido el desarrollo de los biocombustibles.
Pero como tampoco se han introducido otros combustibles que sí son más baratos que los derivados de petróleo importados, se continúa sin ninguna solución que permita eliminar o reducir significativamente las importaciones petroleras, las cuales aumentan rápidamente y representan ya las 2/3 partes del consumo energético nacional.

Roberto Dobles