Juan Carlos Barahona

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Jueves 12 Junio, 2008

Los próximos mil millones

Juan Carlos Barahona

Durante los próximos tres años, otros mil millones de personas van a hacer uso regular de teléfonos celulares. Primordialmente, estos usuarios hoy son pobres, pues países como Argentina o El Salvador nos han demostrado que la pobreza no es impedimento para poseer un teléfono celular. Con ellos continuará el proceso de adopción más rápido que hayamos conocido de una nueva tecnología.
Para cuando apenas empiece el próximo gobierno en Costa Rica, estos mil millones van a tener muchas más posibilidades de que su voz se oiga y por medio de estos aparatos serán parte de la red global de información. Esto va a traer consigo una oleada sin precedentes de empresarialismo, de colaboración y nuevas formas de producción y creación de riqueza en red. Mil millones más de seres humanos alcanzables por medio de las redes de comunicación desde cualquier parte del planeta, no pueden simplemente ignorarse. Van a ser una nueva y formidable fuerza en el planeta. La Costa Rica que habrá de emerger de esta transformación dependerá en buena medida de nuestra habilidad actual para reconocer oportunidades e ir tras ellas.
Y como si fuera poco… esta semana Steve Jobs nos anunció el nuevo iPhone, que ofrecerá a partir del 11 de julio por tan solo $199, y que será capaz no solo de duplicar la velocidad actual de navegación, sino que su modelo de negocios estará fuertemente amarrado al desarrollo de software, aumentando así la utilidad de estas pequeñas computadoras. ¿Qué va a pasar con los más de 10.000.000 de iphones existentes? Eventualmente terminarán en el mercado de segunda mano a un precio mucho menor. Las demás compañías de teléfonos van a tener que lograr valores parecidos o perecerán, así que podemos esperar nuevos modelos en otras marcas a precios cada vez más asequibles. ¿Serán estas las verdaderas computadoras de bajo costo que todo niño debería tener en la escuela?
Lo cierto es que, hoy por hoy, en América Latina algunos países como Argentina o El Salvador empiezan a tener tantos celulares como habitantes y poco a poco estos aparatos les permitirán acceder a Internet. Los usuarios de iPhone reportan que cada vez más su aparato sustituye la computadora personal o portátil para revisar correos, enviar mensajes cortos, realizar búsquedas en Google o transacciones comerciales simples como la banca en línea. Si el iPhone con sus características de usabilidad se impone como estándar, estamos frente a una tecnología que puede ser la madre de un sinfín de aplicaciones disruptivas y potencialmente muy lucrativas.
Si usted tiene un negocio tal vez le llegó el momento de preguntarse cómo puede utilizar los teléfonos celulares para atender a sus clientes o aumentar su fidelidad. La misma pregunta se pueden hacer las dependencias públicas o las organizaciones sin fines de lucro. Me parece particularmente interesante pensar qué va a suceder con las pequeñas empresas cuando adopten estos pequeños ordenadores personales conectados a la red. Pero la mejor parte nos la vamos a llevar todos como consumidores de información global y local (glocal?), producida por nosotros mismos como parte de esta fabulosa red en ciernes, pues potencialmente todas nuestras decisiones de consumo podrán estar mejor informadas y por ende, aumentar nuestro bienestar.