Shirley Saborío

Shirley Saborío

Enviar
Viernes 10 Agosto, 2018

Los primeros cien días

La idea de evaluar los primeros cien días de una Administración es una costumbre de propios y extraños. Los medios lo captan, los candidatos en campaña lo incentivan con promesas y los diversos sectores utilizan el momento para enviar sus mensajes al nuevo equipo de gobierno.

Esta no parece ser la excepción y como, ciertamente, cualquier momento es adecuado para hacer un análisis, es una buena oportunidad para avanzar en la revisión de lo actuado.

Lo que es claro, nos guste o no, es que estamos ante una nueva forma de gobernar. Se trata de un gobierno que sumó a personas de varios partidos políticos, algunos con más experiencia que otros, pero lo que es innegable es reconocer que las carteras de Presidencia y Hacienda, fundamentales para garantizar la estabilidad del país, son lideradas por personas de experiencia, de gran altura intelectual y, ciertamente, ninguno del partido de gobierno.

También, hay que reconocer que el tema que ha estado en la mesa desde el día uno es la necesidad de resolver el tema fiscal, como se dijo en campaña. Se han presentado propuestas y se han realizado muchas reuniones entre diversos grupos, como es la costumbre ante este tipo de iniciativas. También, se reconoció que la situación es peor de lo esperado y eso afecta la promesa de un presupuesto 2019 sin crecimiento en términos nominales, lo cual afecta el ambiente de aprobación de la reforma, aunque no la urgencia. 

A la fecha, no se ha logrado la aprobación, pero es de esperar que haya más acciones por el lado del gasto, por la racionalización de la imposición de nuevos impuestos, con el fin de no afectar la competitividad de las empresas nacionales y que, en paralelo, se impulsen acciones para mejorar la reactivación económica, pues la economía debe mejorar su desempeño; esto no lo logra el Gobierno por decreto, sino a través de una mayor dosis de confianza y la promoción de condiciones adecuadas. La confianza viene dada por las señales enviadas y por lo actuado. Pasa por las personas que integran los equipos de trabajo, por los planes de largo plazo y por la contundencia con la que se actúe. En este sentido, el nombramiento del Presidente del Banco Central es una de esas señales positivas para organismos financieros y para las calificadoras de riesgo. Pero también hay que entender que ante una fracción legislativa tan pequeña, tender puentes de diálogo es y debe ser el trabajo diario.

También es importante hablar de los primeros cien días de los señores y las señoras diputadas, quienes han mantenido, en general, un comportamiento responsable y propositivo, con pocas excepciones, en la discusión de las propuestas relacionadas con el tema fiscal que el Poder Ejecutivo ha puesto sobre la mesa. Es de esperar que, ante la situación fiscal, el tema sea asumido como lo que es; un problema nacional de no solamente un gobierno.   Es normal que se discutan los grandes renglones del gasto, también la pertinencia o no de muchas instituciones estatales, los presupuestos de entidades autónomas, los beneficios que se cargan a impuestos o a tarifas; y todos aquellos temas que aunque tengan clientes se deben revisar. Más aún, es de esperar, ante la situación actual, que no haya iniciativas legales con cargos al presupuesto ni que se recurra a la tentación de crear impuestos específicos. Es hora de ordenar la casa y de pensar en el largo plazo.   

Esperemos que los temas de infraestructura y seguridad avancen de forma importante en los meses siguientes, así como el de trámites para mejorar el clima de negocios. En el tema de las reformas relevantes en el largo plazo, la educación es, por mucho, la reforma necesaria para disminuir los niveles de pobreza, y la actualización de las jornadas laborales para mejorar competitividad de los sectores productivos.