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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



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Los hermanos Castro

Nuria Marín [email protected] | Lunes 25 febrero, 2008


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Los hermanos Castro

Nuria Marín

Hace pocos días Fidel Castro renunció a la posibilidad de ser reelecto como presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe de las fuerzas armadas. Esto debe entenderse como parte de un proceso que se inició a mediados de 2006, cuando su hermano Raúl asumió de forma provisional ambos cargos frente al marcado deterioro de la salud de Fidel.
Se trata de una decisión simbólica, pero no de un cambio de régimen o el inicio de una transformación radical. Es la oficialización del deterioro de salud de Fidel y la oportunidad, a los ojos de los Castro, para que Raúl termine por consolidar su papel de máxima figura política y garantizar con ello la continuidad del régimen.
Sostener el régimen no ha sido ni será tarea fácil. Con el apoyo de un limitado número de aliados internacionales, con presiones foráneas e internas, el gobierno de Raúl es percibido como uno de transición en donde además su supervivencia dependerá de algunas medidas de cambio. Hasta el momento Raúl se ha concentrado en pequeños cambios y más en el ámbito económico. Se espera mayor apertura en torno a la posibilidad de que algunos trabajos puedan ser realizados por cuenta propia, permitir la propiedad privada en actividades pequeñas y no estratégicas, la disposición de viviendas y vehículos.
Frente a las necesidades económicas de la isla, no será de extrañar que Raúl, quien tiene una visión mucho más pragmática que su hermano y que además no ha sido tan beligerante con Estados Unidos busque abrir canales de comunicación que a la postre ayuden a flexibilizar medidas estadounidenses en contra del régimen cubano como las limitaciones de viajes, envío de remesas, o el tan buscado levantamiento del embargo comercial.
La petición de ayuda al presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva es síntoma de cambio y de ese nuevo realismo político que si bien no es el paso de transición democrático al que todos aspiramos, sí es representativo de ese nuevo y más inteligente pragmatismo. Lula de Silva, quien ha quedado debiendo en su liderazgo regional, tiene una oportunidad de oro para mediar entre Cuba y Estados Unidos.
A ello se suma la visita del secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, quien llega a La Habana para conmemorar la histórica visita que hace diez años realizó el papa Juan Pablo II a la isla y quien de manera muy elocuente indicaba que “Cuba debía abrirse al mundo, y el mundo debía abrirse a Cuba”.
Vemos en estos acontecimientos indicios positivos. Luego de prácticamente cinco décadas de opresión y penurias económicas, es nuestro deseo que el pueblo cubano próximamente pueda vivir en democracia, paz y libertad.


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