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Líderes de la UE se reunieron en Bruselas
Los europeos se comprometen a no caer en la tentación proteccionista


Líderes acuerdan que para hacer frente a la crisis deben actuar de forma conjunta y coordinada dentro de la estructura de la unión económica y monetaria

Bruselas
EFE

Los líderes de la Unión Europea (UE) se han comprometido hoy a huir de las tentaciones proteccionistas y a salir de la grave crisis financiera y económica de forma unida y coordinada.
“El proteccionismo no es la respuesta a la crisis actual”, han afirmado los Veintisiete en un comunicado conjunto al término de una breve cumbre extraordinaria celebrada en Bruselas.
El encuentro, convocado por el presidente de turno de la Unión, el checo Mirek Topolánek, para recomponer la unidad frente a la crisis, ha servido para que los europeos renueven su fe en el mercado sin fronteras y en la unión económica y monetaria.
Estos dos grandes logros históricos de la Europa unida se han visto sacudidos en sus cimientos por la tormenta financiera y la recesión económica que han acentuado las tensiones entre los miembros del bloque.
En su declaración, los gobernantes comunitarios reconocen que Europa “sólo puede hacer frente a este desafío y superar la crisis actual si continúa actuando de manera conjunta y coordinada, dentro del marco del mercado único y de la unión económica y monetaria”.
Todos han prometido “utilizar al máximo el mercado único como motor de la recuperación para respaldar el crecimiento y el empleo” y han expresado públicamente su “confianza en las perspectivas a medio y largo plazo de todas las economías de la UE”.
En el origen de la polémica están las primeras medidas que anunció el presidente francés, Nicolas Sarkozy, para salvar de la quiebra a la industria nacional del automóvil, en línea con lo aprobado al otro lado del Atlántico por Estados Unidos.
La intención de París de condicionar esa financiación urgente al mantenimiento de la actividad y el empleo de las multinacionales sólo en Francia provocó las protestas de otros socios, como la República Checa, que albergan también fábricas.
Según ha recalcado el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barroso, todos los líderes, incluido Sarkozy, han respaldado hoy las directrices de Bruselas para las ayudas al automóvil.
La CE no está en contra del apoyo al sector automovilístico europeo, pero exige, ha explicado Barroso, que las ayudas públicas nacionales sean temporales y, sobre todo, que no vayan en detrimento de la producción o del empleo en otros estados de la Unión.
La Comisión anunció finalmente su visto bueno al plan francés, después de asegurarse que los préstamos previstos para los constructores de aquel país no irán acompañados de condiciones discriminatorias.
Los Veintisiete han añadido a su declaración una frase en la que expresan su “confianza en la función de la Comisión como guardián de los tratados”, es decir, en su capacidad para examinar con neutralidad las ayudas de todos.
Cinco países, entre ellos España, esperan todavía recibir la luz verde de la Comisión a sus respectivos planes de ayuda para el sector automovilístico.
A petición de los países del centro y este de Europa, los Veintisiete también han incluido una referencia a la delicada situación de su sector bancario.
Según la declaración leída por Barroso, “la ayuda a los bancos matrices no deberá suponer ningún tipo de restricciones para las actividades de las filiales en los países de la UE que las acogen”.
Los líderes de nueve países de Europa central y oriental celebraron antes del encuentro plenario una minicumbre con el objetivo de llamar la atención sobre sus especiales necesidades financieras.
Dos de los nuevos socios, Hungría y Letonia, han tenido que recurrir a la ayuda directa internacional para sostener su balanza de pagos, y la mayoría teme que los bancos occidentales, muy presentes en la zona desde la caída del comunismo, se retiren de ella u olviden las necesidades de sus filiales.
Los Veintisiete han rechazado, no obstante, cualquier sugerencia de un plan financiero global para toda Europa del Este.
Han prometido “revisar la asistencia ya facilitada”, aunque “reconociendo que existen claras diferencias entre los Estados miembros de la Europa central y oriental”.
A este respecto, Barroso ha refutado la sensación que están dando, a su juicio, algunos medios de comunicación de que “Europa occidental no hace lo suficiente por ayudar a sus socios orientales”.
El presidente de la Comisión ha recordado que la Unión ha establecido un fondo de 25 mil millones de euros para la asistencia directa a la balanza de pagos, de los que ya se están beneficiando dos de esos estados (Letonia y Hungría).
La Comisión también está adelantando 11 mil millones de euros de los fondos estructurales que tenía previsto desembolsar de aquí a 2013.
De esa cantidad, 7 mil millones van a parar a los nuevos estados miembros, y de esos, en 2009, 2.500 millones de euros a Polonia, en particular.
Otro dato proporcionado por Barroso se refiere a los préstamos del Banco Europeo de Inversiones: a finales de abril el BEI habrá proporcionado 8.500 millones de euros a los bancos presentes en Europa del Este, y en algunos países balcánicos también, con el fin de que puedan prestar a pequeñas y medianas empresas.
“Vamos a hacer más, por supuesto, pero analizando la situación caso por caso, y no para una categoría de países”, ha subrayado.


No habrá plan UE de rescate para economías del este y sí apoyos individuales

Bruselas, EFE
La cumbre de la Unión Europea rechazó lanzar un plan de rescate para los países de Europa central y del este, aunque prometió medidas de apoyo puntual a los países que lo necesiten y en colaboración con las instituciones internacionales.
La reunión informal de los jefes de Estado y Gobierno de la UE celebrada ayer para tratar la crisis económica recalcó “la importancia de la estabilidad macrofinanciera en toda la Unión Europea”, pero negó que Europa central y oriental sea una región necesitada de planes especiales a pesar de su delicada situación financiera.
“Reconociendo que existen claras diferencias entre los Estados miembros de la Europa central y oriental”, los líderes de la Unión se declaran dispuestos a “revisar la asistencia ya facilitada” y a estudiar “medidas que ayuden a los países a hacer frente a los desequilibrios temporales”, según la nota conjunta emitida por los líderes comunitarios.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, afirmó que no se permitirá que la crisis genere dos niveles de países comunitarios, al subrayar que “la Unión Europea no es dos uniones ni tres, sino una”.
La cumbre confirmó que la ayuda a los bancos matrices en países del Oeste de la UE “no debe suponer ningún tipo de restricciones para las actividades de las filiales” en otros estados de Europa central y del este.
Actualmente, Hungría y Letonia reciben ya ayuda de la UE, dentro de paquetes financieros puestos en marcha en colaboración con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), para contribuir a equilibrar su balanza de pagos.
La abanderada del rechazo a un plan de rescate para las economías del conjunto de la región central y oriental fue la canciller alemana, Angela Merkel, quien dejó claro que las medidas deben ser caso por caso y en función de dónde surjan las necesidades.
Merkel recordó que “la situación es bastante diferente de país a país”, y puso el ejemplo de que algunos como Bulgaria y Eslovaquia que disfrutan aún de cifras económicas positivas, por lo que “debemos tener mucho cuidado en no crear problemas que no existen”.
La jefa del Gobierno alemán también dio otra ducha de agua fría a las aspiraciones de algunos países de Europa central y del este de que se flexibilicen los criterios para la entrada en el euro, a fin de que algunos puedan acelerar la adopción de la moneda única como refugio ante la tormenta económica y financiera.
“Creo que los criterios tienen que ser respetados”, afirmó la jefa del Gobierno alemán, para quien esos criterios “fueron bien pensados” en su momento.
Antes de la reunión, el primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, había reclamado un plan de ayuda para los países del centro y este de Europa, con una dotación de entre 160 mil y 190 mil millones de euros, que les permitiera superar la grave crisis financiera.
Polonia, el país más importante del centro y del este de la UE, también rechazó un plan general para la región.
“Hay que reconocer esas particularidades y solucionar casos específicos, pero no es necesario un plan para apoyar a Europa del este”, recalcó, el ministro de Asuntos Europeos de Polonia, Mikolaj Dowgielewicz.
Polonia organizó y acogió un encuentro previo de los nueve países de Europa central y del este, tras el que insistieron en que, “en tiempos de crisis, es importante mantener la solidaridad paneuropea”, según dijo el primer ministro polaco, Donald Tusk.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, resaltó por su parte que la solidaridad de la UE con los países más afectados por la crisis “ya es una realidad”, y puso como prueba a Hungría y Letonia.
El pasado viernes, tres instituciones financieras internacionales: el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y el Banco Mundial, anunciaron una ayuda a esa región, especialmente para el sector bancario, por 24,5 mil millones de euros para los próximos dos años.
La cumbre insistió hoy en ese camino, al señalar la importancia del BEI para facilitar financiación a esa región.

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