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Sábado 25 Enero, 2014

Lo que sí da miedo

Mucho se ha escrito y comentado sobre los temores de empresarios y políticos ante un eventual gobierno de izquierda. Yo les quisiera refrescar la memoria, ya que suelen olvidarse de lo que escogen olvidar. Para dicho fin, trataré de mencionar cronológicamente distintos acontecimientos históricos.
A principios de los años cuarenta, gracias a visionarios líderes, como el Doctor Calderón Guardia, Manuel Mora, Monseñor Sanabria y otros, se llevaron a cabo las grandes reformas sociales aún vigentes hoy. Estas son disfrutadas actualmente por todos los costarricenses, entre ellos los mismos jerarcas de empresas privadas e instituciones públicas que satanizan el comunismo.
En 1948 gana don Pepe la revolución y cuando esperaban que derogara las Garantías Sociales, más bien las fortalece. Comenzando no más a funcionar la Junta Fundadora de la Segunda República, le impone un impuesto de un 10% al capital. Muchos dijeron que se llevarían su capital al extranjero, pero no pasó nada.
Más adelante, se nacionaliza la Banca. Entonces dijeron que nadie iba a querer invertir en Costa Rica, pero tampoco pasó nada y hoy hay más bancos privados que nacionales.
En plena Guerra Fría, cuando los gringos se pelaban dientes con los rusos, nuevamente don Pepe, abre la Embajada Rusa en Costa Rica. Para la Iglesia Católica, la Embajada de Estados Unidos, la Prensa y todo el mundo, esto fue como abrirle la puerta al diablo: ¡lo peor que podía pasarle al país! Cuando emplazaron a don Pepe para que se pronunciara sobre este tema, con esa peculiaridad que le caracterizaba, les contestó: “Uy que miedo, nos van a contaminar”. Y tampoco pasó nada. Recientemente, don Johnny Araya erige en el Paseo de los Estudiantes, un monumento a China, quizá el país más representativo del comunismo del mundo actual, y aun así nos habla don Johnny del horror al comunismo.
Pregunto: ¿Por qué tanto brinco si el suelo está parejo? Disfrutamos de una rancia democracia, nuestra idiosincrasia es diferente al resto de los pueblos latinoamericanos, y a Dios gracias, siempre hemos resuelto nuestros problemas “a la tica”.
Lo que sí da miedo es la ineficiencia, la falta de planificación, la corrupción y la impunidad que ha venido creciendo en los últimos gobiernos. Un único ejemplo: cuando un empleado público comete o propicia una falta, por algún interés personal (de estas que le cuestan mucho dinero al Estado), en vez de despedirlo, lo separan de su cargo con goce de sueldo, y si renuncia, pues mejor para él, porque solo tiene que tomarse unos días de ocio para que lo premien con un nuevo puesto. Este tipo de situaciones, se me ocurre, podrían solucionarse con la implementación de un sistema tayloriano que mejore la eficiencia y la productividad del sector público, al agilizar la actividad administrativa mediante la supervisión, evitando la tramitología, la duplicidad de funciones y de funcionarios, y determinando las tareas realmente esenciales y descartando las sobrantes.
Lo que sí da miedo es ver la chocante desbandada de diputados y otros funcionarios que abandonan sus puestos para arrimarse a conveniencia al candidato, que según las encuestas del momento, muestra mayor posibilidad de ganar. Y yo me pregunto: ¿se la creerán ellos de que tienen vocación de servicio al pueblo?
Lo que sí da miedo son las gollerías que han pactado los gremios en complicidad con los jerarcas de turno en las convenciones laborales, sueldos y pensiones millonarias, para unos pocos. ¡No más gastos millonarios en imagen, esta emerge por sí sola con un buen gobierno!
Debemos ir a votar, pero pelando el ojo para evitar lo que sí da miedo…

Arnoldo Obando Fonseca