Nuria Marín

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Lunes 10 Octubre, 2011


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Lo que aprendí de Steve Jobs


Mucho se escribirá sobre la muerte de Steve Jobs, icono tecnológico y de innovación que revolucionó el mundo de la computación, de la música, de la forma en que compramos y vemos películas, así como el de la telefonía celular.
Como padres sabemos que no hay lección más fuerte que el ejemplo, y hoy quiero compartir algunas de las muchas lecciones que aprendí de Steve Jobs y la cultura Apple. Comparto algunas de ellas.
Aprender del fracaso. Steve Jobs fue despedido de su propia empresa. Esta experiencia, que para muchos hubiera sido traumática y difícil de superar, fue aprovechada por Jobs para desatar uno de los periodos de mayor creatividad en su vida.
Vivir cada día como si fuera el último. Por su lucha por varios años contra el cáncer y para beneficio de la humanidad, toda la energía y esfuerzos desarrollados por Jobs tenían el sello personal de quien valora el tiempo y la importancia de dejar huella de su paso por la Tierra.
Todo importa. Todo lo que hacemos en la vida tiene importancia pese a que muchas veces no identificamos las relaciones o las oportunidades que estas presentan en principio. Con el paso de los años, sin embargo, le encontramos sentido. “Solo hay que atar los cabos”.
Exigirnos excelencia. Cada producto nuevo desarrollado por Steve Jobs y su equipo, si bien un triunfo, era siempre el primer paso en la búsqueda de otro mejor. Esta estrategia tan criticada por el mercado, por considerar que no se permitía llegar al punto de madurez a los productos, fue la columna del éxito de la compañía. La verdad es que se han impuesto una carrera de tan alto nivel que en el fondo la pelea por la innovación tecnológica terminó siendo Apple versus Apple, restando poco margen a los competidores.
Se puede revolucionar el mundo. Steve Jobs cambió la forma en que escuchamos música, bajamos vídeos, el uso de la computadora y la telefonía celular imprimiéndole a la marca, a los productos y sus tiendas un magnetismo y energía casi mágicos. Nunca se trató de desarrollar un producto en particular, sino la oportunidad de ser parte de una revolución.
Ser diferentes hace la diferencia. Quienes dejan verdadera huella son los que tienen la valentía de asumir riesgos, se atreven a innovar e inspiran hacia el cambio, especial llamada de atención para quienes somos padres y para quienes tienen un rol en los sistemas educativos en el mundo.
En el fondo, la mayor lección de todas es la importancia de creer en nosotros mismos, en no imponernos límites, en no dejarnos vencer ante la adversidad y darles rienda suelta a los sueños.
¡Paz a sus restos, fortaleza a su familia, y un hasta siempre Steve Jobs, te vamos a extrañar!

Nuria Marín Raventós