Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 31 Julio, 2017

“Lo único que estamos pidiéndoles, es que sean buenas personas…

“…buenos seres humanos”, terminó diciéndole la defensora de los habitantes Montserrat Solano a la jueza Ariana Orocú, en el debate de Siete Días de Canal 7… quizá fue la frase que mejor recogió el sentimiento que nos estaba golpeando a muchas y muchos costarricenses la semana anterior. Casi como una plegaria, con un profundo dolor, de súplica, de compasión fue lo que dejó escapar doña Montserrat Solano la noche del lunes

La jueza Orocú intentó explicar las razones de la huelga. La audiencia, el público, que no es funcionario del Poder Judicial, no conectó nunca con “sus “razones… la reacción de la ciudadanía es obvia; sus razones técnicas, legales, jurídicas, políticas no tenían asidero frente al dolor de los familiares de los fallecidos. La arrogancia con la que algunos funcionarios del Poder Judicial entrevistados se referían a la retención de los cuerpos: “Sí, son 19, y se seguirán acumulando hasta que los diputados no tomen como texto, el que presentamos los trabajadores del Poder Judicial”. Otro se atrevió a decir mientras se atragantaba con alimentos: “¿Están muertos, no?…”. El nivel de insensibilidad demostrado, no lo pueden justificar frente al discurso de que en el terremoto de Cinchona se portaron bien, o en el huracán Otto, fueron buena gente. ¿En dónde está el mérito de hacer lo que se tiene que hacer?

Ante la injustificada reacción de no entregar los cuerpos a sus familiares, la jueza Orocú argumenta que entre las razones que justifican el derecho a huelga (OIT) está la no afectación de los servicios “esenciales”... Es probable que técnicamente, la entrega de los cuerpos sin vida de seres humanos —con dignidad aun fallecidos— no califique para ser considerado “servicio esencial”, es probable que sí… ¿razones legales o éticas?... Es, en ese momento que una se pregunta: ¿Qué inspira a funcionarios públicos, que pretendieron colocar sus beneficios de jubilación, justos o no —ese no es el punto—, por encima del dolor de casi 40 familias?

Podrán elaborar su mejor argumentación, como si estuviesen en los estrados judiciales haciendo gala de sus conocimientos técnicos, de su verbo encendido, de su estrategia para el cierre de un debate en un juicio oral…No se trataba de las pensiones, era un tema de respeto al dolor ajeno.

No importa que se incapacitaran en masa, no importan las razones médicas para ausentarse de su trabajo, su actuación deshumanizada, terminará obligándolos a ceder en sus pretensiones para la jubilación. Ellos mismos se debilitaron, debilitaron su lucha, sus argumentos, frente a este agravio a los fallecidos, a sus familiares angustiados, y al país.

En lo que coincido con la jueza Orocú, es que esta huelga fue atípica. Retener cuerpos humanos hasta que los diputados no cumplieran sus exigencias, usando el lenguaje de los secuestradores cuando piden intercambio de víctimas por sus demandas, es atípico, como atípico es que jueces de la República desacaten un fallo de la Sala Constitucional.

¡Aparecieron los “héroes”! Los que por una semana, solo vieron “los toros desde la barrera”. Empezaron a disputarse la autoría del reinicio de las autopsia —Los titulares del día siguiente deberían incluirlos a ellos, no podían quedar fuera de la foto.

Luego de estos días en que la imagen del Poder Judicial quedó seriamente dañada, una se llena de preguntas…

¿No fue la defensora de los habitantes Montserrat Solano, la que interpuso un recurso de amparo ante la Sala Constitucional para que las autopsias se realizaran en tiempo y fuesen entregados los cuerpos a sus familias?

¿Fue luego del fallo de la Sala Constitucional, que ocurrió el cuadro masivo de estrés, entre funcionarios de la Medicatura Forense?
¿Fue la defensora de los habitantes la que alertó a las autoridades sobre posibles actos violentos por parte de indignados ciudadanos, ante la impotencia que vivían las familias de las víctimas, por el atraso en la realización de las autopsias?

¿Acaso, no fue la defensora de los habitantes, la que negoció, el reinicio de las autopsias, no estuvo hasta altas horas de la noche y madrugada del lunes, convenciendo a los huelguistas de que era importante resolver el problema de la entrega de los fallecidos a sus familias?

Luego que juezas y jueces de la República, policías, fiscales, funcionarios administrativos en fin, administradores de la Justicia costarricense, decidieron desacatar un fallo de la Sala Constitucional, ¿el resto de los mortales que habitamos este país, estamos legitimados para entrar en desacato también, cuando no nos guste una resolución de ese Tribunal Constitucional?...

Siendo cierta la afirmación de la jueza Orocú, de que la paralización de los servicios es “total” en el Poder Judicial. ¿Están todos, también, en desacato frente a la resolución de la Sala Constitucional?... ¿A quién corresponde ahora abrir expediente, investigar, acusar y resolver?… ¿Traerán jueces, fiscales, peritos y especialistas de Managua o Panamá? (como hacen en el fútbol cuando hay dudas sobre la expertiz de los árbitros locales)… ¡¿O serán esos mismos funcionarios judiciales —en desacato— los que se “juzgaran” a sí mismos?! (Como en el CTP, que los concesionarios del transporte público son juez y parte)… ¿O, será acaso que no los investigarán porque, ellos son la Ley? (como Luis XIV “L’ Etat, c’est moi).

¿Puede un magistrado (Poder Judicial) pedirle a un ministro (Poder Ejecutivo) “la intervención de la Fuerza Pública” en un edificio del Poder Judicial?... ¿Está obligado, el segundo a acatar la solicitud de “intervención” del primero, siendo poderes diferentes? (Conste que a mí los protagonistas me caen bien)… ¿Se atentó contra la división de poderes?...

Y la última preguntilla que se me queda dando vueltas por ahí, solo por curiosidad… ¿Cuando una está incapacitada por estrés (¿psiquiatría?) puede regresar a trabajar, sin que haya concluido el tiempo de la incapacidad?...

Esa noche mientras escuchaba a la defensora frente a la jueza, recordé a Alexander Pope: “Haz bien tu parte, en eso reside el honor”.