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Lo más destacado


1. Bank of America recibe $138 mil millones
Bank of America Corp., el mayor banco de Estados Unidos por activos, recibió una línea de crédito de emergencia de $138 mil millones del Gobierno para ayudarlo en su compra de Merrill Lynch & Co. y evitar una profundización de la crisis financiera global.
El Gobierno estadounidense invertirá $20 mil millones en Bank of America y avales por $118 mil millones en activos “como parte de su compromiso para apoyar la estabilidad del mercado financiero”, dijeron en un comunicado conjunto el Departamento del Tesoro, la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos.
El rescate plantea dudas sobre el futuro del consejero delegado Kenneth D. Lewis, que ideó las compras del banco de inversión Merrill Lynch y la hipotecaria Countrywide Financial Corp. durante la peor crisis de los mercados desde la Gran Depresión.

2. Slim planea invertir en The New York Times
El multimillonario mexicano Carlos Slim se plantea invertir $250 millones en el diario The New York Times, según publicó mismo ese medio de comunicación, que lograría así una inyección de capital para hacer frente a sus problemas financieros.
El mismo rotativo señala que el consejo de administración del diario tiene previsto reunirse para dar el visto bueno a esa operación, que “podría ser anunciada el martes”, aunque también advierte de que “todavía hay detalles que se tienen que completar y también es posible que el acuerdo fracase”.
La operación entre Slim, considerado uno de los hombres más ricos del mundo, y Times Company se produce en un momento en que la firma de comunicación necesita financiación ante la caída de las ventas de publicidad.

3. RBS se derrumba
Royal Bank of Scotland Group Plc sufrió su mayor caída en 20 años en negociaciones londinenses por temor a que el Gobierno deba tomar el control completo del banco después de que este pronosticó las mayores pérdidas jamás informadas por una compañía británica.
La acción se derrumbó un 6%, su más pronunciada caída desde septiembre de 1988, a 11,6 peniques, reduciendo el valor de mercado de la institución crediticia con sede en Edimburgo a 4.600 millones de libras ($6.700 millones).
“La nacionalización a valor cero está implícita en el precio”, dijo Derek Chambers, analista de Standard & Poor’s Equity Research Ltd. que califica a la acción con “mantener”.
RBS dijo que podría declarar unas pérdidas de hasta 28 mil millones de libras ($41 mil millones) este año, las mayores nunca dadas a conocer por una compañía británica, debido al empeoramiento de la crisis crediticia.

4. Economía alemana caerá lo máximo desde 1949
La economía alemana probablemente se contraiga este año lo máximo desde la fundación de la república federal hace 60 años según la crisis global priva las empresas de pedidos, desde autos hasta productos químicos, indicó un informe del Gobierno.
La mayor economía de Europa puede contraerse hasta un 2,25% en 2009 y solo dar muestras de los primeros indicios de recuperación en el segundo semestre del año, según un informe anual del Ministerio de Economía. La mayor contracción anterior de la economía alemana se había producido en 1975, cuando declinó un 0,9% como consecuencia de la crisis global del petróleo de 1973.



HECHO PRINCIPAL:

Tiempos difíciles

Barack Obama pidió a los estadounidenses que se preparen para un periodo complicado de su historia, en un discurso de investidura en el que prometió cambio, pero no de forma radical.
La alocución careció de la llamada enardecida a las armas del “Sí, podemos”, su lema de campaña, y tampoco se explayó, triunfal, en lo que significa ser el primer presidente negro de Estados Unidos.
Por contra, habló sobriamente de un “invierno de dureza” y de las “corrientes heladas” que afronta el país —en un día especialmente gélido—, y describió la crisis económica sin edulcorantes.
“Nuestra economía está muy debilitada, como consecuencia de la avaricia y la irresponsabilidad por parte de algunos, pero también por el fracaso colectivo en tomar las decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era”.
Ante estos errores, Obama pidió una “nueva era de responsabilidad” personal y que el país entero arrime el hombro.
“…debemos levantarnos, quitarnos el polvo y comenzar de nuevo el trabajo de rehacer Estados Unidos”, dijo.
En este sentido, sus palabras contrastaron con el delirio del mar humano que le escuchaba, que había acudido a Washington con las lágrimas a flor de piel a presenciar un pedazo de historia. Obama no les dio una apoteosis.
Su discurso de toma de posesión, en cierta forma, puso fin a la época de campaña y presentó a Obama como gobernante, como persona que se verá obligada a tomar decisiones que no gustarán a todos y que harán dudar de él.
“Obama dijo básicamente que es bueno celebrar este momento, pero que hay trabajo duro por delante”, declaró a Efe Stephen McKenna, catedrático de medios de comunicación de la Catholic University, en Washington.
El nuevo jefe de Estado marcó una diferencia clara con su antecesor, George W. Bush, que se marchó por la puerta de atrás tras dejar a Estados Unidos inmerso en una recesión y en dos guerras, en Irak y Afganistán.
Obama prometió cambio, una vez más, pero no una refundación del país. Instó a los estadounidenses a retomar las “verdades” que han hecho a Estados Unidos la nación que es: el trabajo duro, la honestidad, el valor, la justicia, la tolerancia y el patriotismo.
“Quiso recordar a la gente que no es un radical, que traerá cambio, pero que es el defensor verdadero de las ideas fundamentales, porque existe un miedo real sobre lo que él pueda hacer”, opinó James McCann, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Purdue, en Indiana.
En este sentido, su discurso sonó incluso conservador. El cambio que preconiza es, pues, una vuelta a los principios fundamentales de la nación, que dejó entender que el país ha dejado de lado.
Así, dijo que es falsa “la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales”, pues ambas son posibles al mismo tiempo.
Se trata de una referencia al aumento extraordinario del poder por parte del Gobierno de Bush para detener a sospechosos -y encerrarlos indefinidamente en la base naval de Guantánamo-, y para espiar a los estadounidenses en nombre de la seguridad nacional.
En el terreno internacional, también trazó una línea en el suelo para separarse del unilateralismo de Bush.
El mandatario recordó que Estados Unidos derrotó al fascismo y al comunismo “con alianzas robustas y convicciones duraderas”.
“Nuestro poder por sí solo no nos puede proteger, ni nos da derecho a hacer lo que nos plazca”, afirmó.
Obama ofreció “un nuevo camino hacia adelante” al mundo musulmán y dijo estar dispuesto a extender la mano a los regímenes autoritarios de Oriente Medio, si ellos están dispuestos “a abrir el puño”.
En el discurso hubo algunas menciones de pasada a la segregación racial, pero Obama no aludió a los líderes negros que allanaron el camino para que él llegara donde está, ni a sus propias luchas como hijo de una mujer de Kansas y un hombre de Kenia.
“Un blanco podría haber dado el mismo discurso que dio Obama”, dijo David Schultz, profesor de la Universidad de Hamline, en Minesota.
Según Dante Scala, experto en política en la Universidad de Nueva Hampshire, se trata de una decisión expresa de no presentarse como un político afroamericano, sino simplemente como un ciudadano estadounidense.
Eso no redujo el ardor de los miles de negros que llegaron a Washington para ver lo que nunca creyeron que pasaría. Para ellos, el cambio ya ha ocurrido.

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