Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

Enviar
Jueves 19 Enero, 2017

Lo que quiero compartirles es que el crecimiento de las ganancias nos guste o no, no es lo único que importa en la banca pública

Lo bonito no es lo único que importa

Noticias que reportan el aumento de un 45% en las ganancias de 2016 de los bancos públicos de Costa Rica, son el tipo de titulares positivos, al que uno quiere tener acceso todos los días. Que en el resultado se incluyan cuatro bancos y que de estos, solo uno obtuviera retroceso respecto a 2015, implica “respiro” para la población costarricense.
Los artículos de periódicos que he leído, no obstante, no profundizan en los orígenes de esa mejora en las ganancias de los bancos públicos costarricenses… En concreto ¿a dónde quiero llegar? El estudio de las finanzas públicas señala dos roles de la banca pública: contrarrestar fallas de mercado y servir como instrumento de desarrollo.


Kampel y Rojze (2004) plantean que en cuanto a las fallas de mercado, el fundamento de la intervención gubernamental y el diseño de instituciones (como las instituciones financieras públicas) y regulaciones para minimizarlas, es contrarrestar las asimetrías de información, pues el problema se centra en el racionamiento crediticio y la segmentación de los mercados financieros, que afecta particularmente a las pymes. Siguiendo a Kampel y Rojze (2004) los bancos públicos también pueden contribuir a la recuperación de la actividad económica, ya que pueden contrarrestar la aversión al riesgo que tiende a exhibir la banca privada en las fases recesivas del ciclo económico.
Poniendo en contexto la acotación anterior, es fácil caer en cuenta de que a pesar de los pasos bien enrumbados que ha dado el país a nivel del impulso a pymes por medio de programas donde destaca el de Banca para el Desarrollo; a pesar también de que existen esfuerzos sociales para procurar el acceso de la clase media y baja a créditos por ejemplo para vivienda, es inevitable asumir como país que la discriminación de ambos actores económicos y sociales sigue siendo un hecho en Costa Rica.
La discriminación no solo se da vía requisitos para el acceso a créditos; de la injerencia política en la asignación de recursos; sino a nivel “puro” del negocio financiero, como lo son los márgenes de intermediación del sistema y propiamente las tasas de interés que maneja el sistema financiero costarricense, producto por ejemplo de un régimen jurídico que debe evolucionar/robustecerse, el mismo sector financiero debe fortalecerse, los mecanismos para reducir los costos de la información crediticia siguen siendo insuficientes.
Si bien es cierto en esta era y bajo el sistema gubernamental/político actual no vamos a hablar de la creación de nuevos bancos públicos; ni vamos a pretender obviar que la solución de fondo a la financiación de la pyme no solo debe concentrarse en bancos, sino diversificarse a nivel de los mercados de capitales, bolsa (acciones, bonos, ETF), empresas de capital riesgo; ni vamos a forzar el financiamiento de empresas que por cuestiones de madurez, rentabilidad o riesgo definitivamente no son sujetos del sistema financiero convencional… aunque la teoría social plantea que el objetivo de los bancos públicos debe ser la canalización de recursos a proyectos socialmente rentables o para las empresas que no tienen acceso a otros fondos…hemos sido testigos de que los bancos públicos a nivel mundial han visto comprometidos sus resultados y hasta quebrado producto de descuidar y minimizar el interés capitalista intrínseco a todo negocio, financiero o no, ajeno a un sistema político comunista o socialista, en el que los bancos públicos son eso: públicos, no de unos pocos como en el caso privado ni en función exclusiva de la clase política, como en la práctica sucede en los regímenes no democráticos.
Al final del camino, aunque “para todos” sea bueno que los bancos públicos costarricenses obtengan resultados satisfactorios, lo que quiero compartirles es que el crecimiento de las ganancias nos guste o no, no es lo único que importa en la banca pública.