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Livni tratará de construir nuevo gobierno

Canciller israelí deberá conformar un nuevo ejecutivo en un plazo de dos meses


Jerusalén
EFE

Tzipi Livni, ministra de Exteriores, tiene a partir de ahora seis semanas para tratar de poner en pie un nuevo Gobierno en Israel, tras aceptar ayer este encargo del presidente del Estado judío, Simón Peres.
Livni y Peres hicieron este anuncio en una comparecencia ante los medios de comunicación a última hora de la tarde en la residencia oficial de Peres en Jerusalén, al día siguiente de que Ehud Olmert oficializara su dimisión como jefe del Ejecutivo.
Tras unas breves palabras de Peres, Livni explicó que su “principal prioridad” es armar un Ejecutivo “estable” que ejerza hasta que acabe la presente legislatura parlamentaria, en 2010.
“Creo que Israel necesita estabilidad y una mano conductora. Tengo absoluta confianza en mi capacidad para liderar el Estado de Israel con la plena, honesta y genuina cooperación de todos los partidos invitados a sumarse a la coalición, por el bien del Estado de Israel y de sus ciudadanos”, manifestó.
En su discurso, Livni pidió expresamente al ex primer ministro y líder del derechista Likud (primer partido de la oposición), Benjamín Netanyahu, que integre el nuevo gobierno.
Netanyahu rechaza esta opción y pide elecciones anticipadas, en las que aparece como favorito en la mayoría de encuestas.
Livni, vencedora el pasado miércoles de las primarias de su partido Kadima, tiene ahora un mes y medio para edificar un nuevo Ejecutivo.
Si lo logra, se convertiría en la segunda primera ministra en los sesenta años de historia del Estado de Israel, tras la mítica Golda Meir, que llevó las riendas del Ejecutivo entre 1969 y 1974.
Para ello necesita el apoyo de al menos 61 de los 120 diputados del Parlamento israelí o conformarse con una mayoría simple que dependa del apoyo puntual de pequeñas formaciones.
La actual coalición gubernamental suma 64 escaños: 29 del Kadima, 19 laboristas, 12 del partido ultra-ortodoxo sefardí Shas y cuatro del Partido de los Jubilados.
Si, por el contrario, la jefa de la diplomacia israelí fracasa en su cometido, Peres puede encargar a otra persona que forme Gobierno o convocar elecciones anticipadas, posiblemente para marzo de 2009.
Livni anunció ayer que dará la voz a las urnas si no consigue formar un nuevo Gobierno, una tarea a priori compleja por las exigencias de los diferentes partidos.
En cualquiera de los dos casos, Olmert seguirá como primer ministro en funciones hasta que un nuevo Ejecutivo vea la luz.
Desde que ganó las primarias de Kadima, Livni se ha reunido con los líderes de distintos partidos para tejer una nueva coalición de Gobierno.
La noche del domingo lo hizo con el ex primer ministro, actual titular de Defensa y líder laborista, Ehud Barak, a quien prometió una “plena asociación” si acepta integrarse en el nuevo Ejecutivo, según publicó ayer el diario “Haaretz”.
El Shas, por su parte, condiciona su permanencia en la coalición gubernamental a recuperar en los presupuestos generales las subvenciones para las familias numerosas y a que el eventual reparto de Jerusalén quede fuera de la negociación con los palestinos.
Aunque menos factible, Livni puede optar también por una combinación de centro-izquierda con los 19 diputados laboristas, los cinco del pacifista Meretz, los cuatro de los Jubilados, y los tres de Justicia para el Anciano; en total 60, a un solo legislador de la mayoría absoluta.
Dependería entonces del apoyo concreto de pequeñas formaciones, como el ortodoxo askenazí Judaísmo Unido de la Biblia o los tres partidos de árabes con ciudadanía israelí, siempre y cuando siguiese vivo el proceso de paz con los palestinos.
Livni lidera el equipo israelí que negocia con los palestinos con el objetivo de firmar antes de que acabe el año un acuerdo de paz que ponga fin a décadas de conflicto en Oriente Medio y del que salga el Estado palestino.
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