Livni lucha contra el reloj
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Livni lucha contra el reloj

Presidenta del partido oficialista israelí tiene hasta el domingo para formar Gobierno o convocar elecciones

Jerusalén
EFE

Tzipi Livni, ministra israelí de Asuntos Exteriores y presidenta del partido gobernante Kadima, se dio ayer de plazo hasta el próximo domingo para poner en pie un nuevo ejecutivo de coalición o convocar elecciones anticipadas.
“El domingo planeo ir a ver al presidente (del Estado de Israel, Simón Peres) para decirle que voy a formar un nuevo Gobierno o convocar elecciones”, dijo Livni en un acto de su formación, informan medios locales.

La ministra de Exteriores se auto-impone así un plazo menor que el que la ley le confiere para formar un nuevo Gobierno, misión que el jefe del Estado le asignó el pasado 22 de septiembre.
Livni tenía en principio hasta el próximo 3 de noviembre para lograr los apoyos suficientes para armar un Ejecutivo de coalición.
Hasta ahora sólo ha obtenido el apoyo del Partido Laborista, que lidera el ministro de Defensa, Ehud Barak, lo que supone el ochenta por ciento de los diputados que necesita para tener mayoría absoluta en el Parlamento.
Con esta maniobra, la responsable de la diplomacia israelí manda un claro ultimátum a las formaciones con las que negocia contrarreloj la entrada en el Ejecutivo.
“Estoy dispuesta a pagar precios para formar Gobierno, especialmente cuando conozco el precio de celebrar elecciones en Israel, pero no estoy dispuesta a pagar precio alguno o a cruzar línea alguna que considere irresponsable”, dijo.
El “precio de celebrar elecciones en Israel” al que aludía Livni es su probable paso a la oposición, pues la mayoría de encuestas sitúan como favorito a la jefatura de Gobierno en unas eventuales elecciones anticipadas al ex primer ministro y líder del partido conservador Likud, Benjamín Netanyahu.
El plan inicial de Livni era repetir la actual coalición, que edificó su predecesor y aún primer ministro en funciones, Ehud Olmert: 29 diputados del Kadima, 19 del Partido Laborista, 12 del ultraortodoxo Shas y cuatro del Partido de los Jubilados, es decir, 64 de los 120 asientos de la Kneset.
El Shas exige para entrar en el Ejecutivo un incremento de mil millones de shekels (274 millones de dólares) en las ayudas estatales por hijo, que beneficiarían principalmente a su electorado, básicamente familias ultra-religiosas que tienen seis hijos de media.
La noche del miércoles, Shas rechazó el último borrador de acuerdo presentado por el Kadima, que ofrece aumentar en ochocientos millones de shekels ($208 millones) estas subvenciones.
El líder del Shas, Eli Yishai, subrayó entonces que su formación no busca “asientos, sino soluciones a problemas sociales” y, por tanto, no integrará un Gobierno “a cualquier precio”.
Por su parte, el Partido de los Jubilados canceló este mediodía una reunión negociadora con el Kadima para formar Gobierno por considerarla una “pérdida de tiempo”, de modo que Livni tiene, por tanto, cada vez menos margen de maniobra.
El otro partido ultra-ortodoxo de la Kneset, el asquenazí Judaísmo Unido de la Biblia (que cuenta con seis diputados), ha anunciado que sólo entrará en el Gobierno de la mano del Shas.
La ministra de Exteriores también está probando suerte con la formación de izquierda pacifista Meretz, que apenas tiene cinco parlamentarios.
La posibilidad de sellar una frágil mayoría, apuntalada en acuerdos concretos para sacar leyes adelante, no genera entusiasmo en el Kadima.
Uno de sus diputados, David Tal, dijo el miércoles, miércoles, que hasta seis parlamentarios de Kadima darían la espalda en el Parlamento a tal iniciativa.
Este toma y daca negociador ha dejado en un compás de espera el diálogo político con los palestinos, lanzado hace un año en la Conferencia de Annapolis (Estados Unidos) con el objetivo de cerrar un acuerdo de paz antes de que enero de 2009.
Ante este panorama, la titular de Exteriores dejó claro ayer que no pretende negociar hasta el último minuto, pues “ha llegado el momento de las decisiones y no hace falta más tiempo”.
“Hasta el domingo, todo el mundo va a hacer examen de conciencia y tomar sus decisiones”, subrayó.

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