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¡Listos los playoffs!
Hasta ayer se decidieron dos puestos en la Liga Nacional; los Yanquis van de comodín

Los orgullosos Yanquis de Nueva York fueron domados ayer por el lanzador John Lackey de Boston, perdieron el último juego de temporada regular 8-4, derrota que combinada con el triunfo de los Rays de Tampa 3-2 ante los Reales de Kansas City, envió a los discípulos de Joe Girardi por segundo año consecutivo a los playoffs, como comodín, quedando Tampa como rey de la División Este.
Los campeones del mundo logran su pasaporte 49 a la fase final y se las verán a partir del miércoles con los Mellizos de Minnesota, reyes de la División Central, a tres victorias en cinco juegos, igual que en las demás series, en ruta a la Serie Mundial número 28 para los Bombarderos del Bronx.
Los Rays jugarán frente a los Vigilantes de Texas, campeones del Este, una novena en apariencia más poderosa que los Gemelos y con mejores brazos, desde un montículo que encabeza el zurdito Clif Lee.
La Liga Nacional estaba ardiendo y el incendio se apagó hasta ayer por la tarde.
Estaban clasificados a los playoffs los Rojos de Cincinnati, soberanos de la Central; la nueva “máquina roja”, comandada por Dusty Baker, piloto de lujo que ha ido a la postemporada también con los Cachorros, Gigantes y los potentes Filis de Filadelfia, reyes del Este y finalistas la temporada pasada ante los Mulos, con la mejor marca de campaña, 97-65, una victoria más que los Rays (96-66).
Faltaba conocer al campeón de la División Oeste y al comodín. Estaba tan caliente el “Viejo Circuito” que perfectamente se pudo dar ayer un triple empate entre Gigantes, Padres y Bravos, pero las cosas se empezaron a aclarar cuando los de Atlanta, que venían de perder dos juegos seguidos ante los Filis, finalmente complacieron a su viejo “manager”, Bobby Cox que se retira al final de campaña y metieron al equipo en los playoffs, derrotando precisamente a Filadelfia 8-7, gracias a un excelente trabajo del abridor Tim Hudson, que trabajó siete entradas y a punto estuvo el “bulpen” de arruinarle su labor.
Con Atlanta en la postemporada, San Diego quedó obligado a derrotar a los Gigantes para empatarles el primer lugar e ir a un desempate hoy lunes. Antes de empezar esta serie entre los vecinos de California, los Padres estaban tres juegos debajo de San Francisco, pero los vencieron viernes y sábado. Lo de ayer en el parque de los Gigantes era de infarto; sin embargo, el lanzador puertorriqueño Jonathán Sánchez lanzó cinco entradas sólidas, su labor fue acuerpada por los relevistas y San Francisco blanqueó a los sacerdotes 3-0 para ganar el título divisional a los playoffs después de largas seis temporadas.
Hay que hacer notar que San Diego se derrumbó en el mes de setiembre con 12 derrotas en 14 presentaciones y permitió que los Gigantes, primero los cazaran y luego los sobrepasaran. En el largo fin de semana, no hubo milagros para los de la iglesia.

Gaetano Pandolfo
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