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Lío sobre el río... fase dos

Redacción La República [email protected] | Miércoles 08 diciembre, 2010



Nicaragua planifica represa en el San Juan, otra en Isla Calero
Lío sobre el río... fase dos
Managua no ha consultado a San José sobre posibles efectos
Una gran represa planificada por el gobierno nicaragüense en el río San Juan, es el siguiente asunto que afectaría las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua.
Un proyecto de esa índole podría causar daños ambientales y económicos en Costa Rica.
Además, Nicaragua quiere construir una represa en Isla Calero, lo cual explicaría el interés de ese país en agarrar el territorio, considerado por décadas por la mayoría de los países como costarricense.
El proyecto contempla una represa de 2,8 megavatios en la isla, para regular el flujo de agua, así como los sedimentos, en el delta del San Juan.
Por último, habría una nueva represa en el río Brito, en la costa del Pacífico.
Sin embargo, con relación a esos proyectos, la administración de Daniel Ortega no ha consultado a la de Laura Chinchilla, quien espera que Managua le avise, una vez que esté formalmente confirmado el proyecto.
La coyuntura de proyectos, que tiene un costo estimado de casi $1,2 mil millones, enfrenta una oposición interna.
El concepto de una represa sobre el río San Juan es “altamente peligroso” por el riesgo ambiental que representa, dijo el ex vicecanciller y actual diputado del Movimiento de Renovación Sandinista, Víctor Hugo Tinoco, en una entrevista en el periódico Nicaragua Hoy del 29 de noviembre pasado.
El principal problema tiene que ver con una estructura de 18 metros de altura y una barrera de un lado al otro del río de hasta 600 metros de longitud, dependiendo de su ubicación precisa.
No obstante, la administración de Daniel Ortega ha dicho que espera tener las obras ejecutadas en cuatro años, según un informe del 18 de noviembre en Hydroworld.com, sitio global dedicado al sector de la generación eléctrica.
El proyecto, con capacidad prevista de 250 megavatios, haría un importante aporte energético a un país con poca capacidad de generación eléctrica.
La represa respetaría los niveles del Lago de Nicaragua, y el territorio de Costa Rica, y garantizaría la navegación sobre el río San Juan, sin afectar la diversidad de especies en la zona, dijo Brenno Machado Nogueira, de la empresa brasileña Andrade Gutierrez, que tiene una licencia provisional para desarrollar el proyecto, en una entrevista con La Prensa Libre de Nicaragua el 4 de este mes.
Mientras tanto, la empresa tiene una motivación financiera para llevar a cabo el proyecto.
La represa del San Juan podría estar ubicada en cualquiera de tres puntos en el río, dependiendo de cuál de estos sea considerado el más conveniente, entre unos 30 y 60 kilómetros desde su fuente en la esquina sureste del Lago de Nicaragua.
Todos esos lugares están en una parte del río, donde ambas orillas son nicaragüenses.
Sin embargo, la construcción y operación de una represa causaría variaciones ambientales en aguas abajo, donde la orilla sur del río es territorio costarricense.
Un proyecto como Brito casi inevitablemente cambiaría la forma en que el río fluye, con un impacto potencial sobre las condiciones naturales, sobre todo al reducir la cantidad del agua que actualmente riega los humedales, así como las tierras agrícolas, que limitan con el río.
Es difícil entender los comentarios de los representantes de Andrade Gutierrez acerca de la navegación libre en el río San Juan, dado que ningún barco podría pasar por una represa.
El proyecto además incluye otra represa grande en el río Brito, que va desde el Lago de Nicaragua hasta el Pacífico.
El río San Juan es demasiado lento para producir electricidad con eficacia.
En cambio, la represa del San Juan serviría para mantener el agua en el Lago de Nicaragua a un nivel alto, para asegurar que existe una fuerte corriente en el Brito, un río de rápido movimiento, adecuado para la generación energética.
Se trata de tener el nivel del lago a aproximadamente un metro de altura superior al actual; no obstante, los niveles alcanzados no serán mayores a los históricamente experimentados, según el informe de Andrade Gutierrez.
El Brito por sí mismo nunca es menos de 25 kilómetros de la frontera con Costa Rica, por lo que cualquier represa en ese cauce no tendría un impacto en este país.
El tratado Cañas-Jerez de 1858, así como los Laudos Cleveland y Alexander, de hace aproximadamente 110 años, le dan a este país el derecho a utilizar el río, pero solo para la navegación comercial.
Los dos países no tienen ningún acuerdo que regule la forma en la cual Managua administre el río, que pertenece a Nicaragua.
Por otra parte, muchos países que comparten un canal común han encontrado maneras pacíficas de resolver las disputas sobre los derechos de agua, con base en el diálogo.
La represa del río Brito tendría capacidad de hasta 250 megavatios, dependiendo de la cantidad de agua disponible en cualquier momento.
En su capacidad máxima, la planta instalada a la par de esa represa generaría energía suficiente para abastecer a más de 300 mil hogares, cerca de un tercio de la demanda actual.
En los últimos años, Nicaragua ha padecido la escasez crónica de energía, tiene una capacidad instalada de unos 820 megavatios para abastecer a 6 millones de habitantes, de la cual la mayoría consiste en plantas caras, sucias, y casi obsoletas, que queman petróleo.
En comparación, Costa Rica cuenta con una capacidad instalada de 2.500 megavatios, la gran mayoría conformada de fuentes renovables y limpias.
El costo previsto del proyecto, es de $1.152 millones, según el informe de Andrade Gutierrez, y aprovecharía fondos venezolanos, así como del Banco Centroamericano de Integración Económica.

Fred Blaser
Co–Presidente RMG