Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 6 Agosto, 2011


ELOGIOS
LIDERAZGO Y EMPRENDIMIENTO

Cuando llegué a Costa Rica, hace 43 años, el paisito contaba con 1.500.000 habitantes, una filosofía paternalista en las empresas, y las concurridas playas no pasaban de Puntarenas, Tamarindo y Limón, pero había un puñado de auténticos líderes políticos y empresarios que afirmaban la continuidad de nuestra dignidad costarricense.
Lo que más me llamó la atención es que muy pocos reinvertían en la industria incipiente y una gran mayoría soñaba con adquirir una finca cafetalera o un predio donde verse rodeados de hijos y nietos, algo que no fascinaba a sus pares de otros países centroamericanos, precisamente los negocios progresaban desde Panamá hasta Guatemala e incluso el ingreso per cápita de Nicaragua era similar al de Costa Rica, pero de todos modos uno consideraba que en el trasfondo del alma nacional había suficiente vigor histórico para revertir los posibles brotes que atacaban nuestras raíces.
Con el tiempo, los líderes políticos fueron envejeciendo con una doliente ausencia de continuadores desapareciendo del horizonte patrio, mientras muchos de los que parecían sucesores nos traicionaron, de modo tal que nos cuesta pensar en cada elección quiénes son los que pueden ser candidatos a presidentes, tal es la pobreza que nos va envolviendo y la mediocridad que nos abraza lentamente y que casi sin darnos cuenta nos destruye lenta, invariable y pacientemente.
Pareciera ser que el proyecto de patria se va diluyendo sin que se alcen las suficientes voces de protesta y la acción estratégica que persiga objetivos de grandeza que van mermando en virtud del interés personal, las prebendas, las ventajas y el dinero; no nos echemos cuentos, el dinero es lo más importante, disfrazado tras discursos de grandeza que pretenden ocultar las verdaderas intenciones de muchos, demasiados pretendidos líderes nacionales.
Las mejores empresas nacionales con algunas honrosas excepciones están destinadas no a desarrollar la riqueza nacional o a producir empleo y desarrollo sino a ser vendidas al mejor postor extranjero y no es que no sea lícito ni legítimo hacerlo si no fuera porque los capitales nacionales rara vez invierten en una Costa Rica productiva. No puedo olvidar la tenacidad y el orgullo con que Andrés Pozuelo resistía las ofertas de compra que de Alimentos Jack’s le hacían constantemente las multinacionales.
Mucho ha cambiado desde aquellos tranquilos tiempos y da grima leer los periódicos para enterarse de toda la basura que nos rodea y de la escasa acción con la que se le hace frente: asesinatos, atracos, robos, asaltos, estafas… Y no es justo decir que todo es así, porque la gente decente existe, solo que se está haciendo carne aquel tango (Qué vachaché) de Discépolo que escribió en 1926 y que resume una época como la que vivimos: ”Lo que hace falta es empacar mucha moneda,/vender el alma, rifar el corazón,/tirar la poca decencia que te queda.../.Plata, plata, plata y plata otra vez./Así es posible que morfés (comás)todos los días,/tengas amigos, casa, nombre...y lo que quieras vos./ El verdadero amor se ahogó en la sopa/: la panza es reina y el dinero Dios”.

Leopoldo Barrionuevo
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