Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 13 Mayo, 2014

Es innegable el caudal político con que cuenta hoy don Luis Guillermo, la cuestión es que le alcance y ojalá se acreciente estos cuatro años


Liderazgo

Conversaba con unos amigos sobre el arranque de la administración Solís Rivera. Desde el anuncio fraccionado de la conformación de su gabinete, pasando por su gran discurso de investidura hasta su llegada definitiva a Zapote, es innegable que don Luis Guillermo goza del favor de un pueblo agradecido por su elección.
El reto innegable para el señor presidente Solís y su equipo es capitalizar esta buena voluntad en beneficio no solo de su gestión, sino también del país.
Y eso es más fácil decirlo que hacerlo. Sobre todo porque las exigencias del cargo aunadas a la burbuja del poder pueden llevarlo a perderse en las cavernas de estos cuatro años.
En un artículo que lleva por título “Las Cuatro Claves para ser un Líder Confiable”, John Dame esboza cómo enfrentar esta encrucijada con principios que son fáciles de seguir, no importa si se es Presidente de la República o de la clase:
- Altruismo. Dice la RAE que el altruismo es la “Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio.” Para Dame este es el punto de partida de un buen líder y ahí, la percepción ubica a don Luis Guillermo. La gente lo siente implicado, cercano y no condicionado por intereses espurios y él, en su discurso del 8 de mayo apuntaba como máximas: “servirle con tres virtudes supremas de la política: la sensatez, la honradez y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.”
- Seguridad. Dame define la seguridad desde una perspectiva individual, “un lugar seguro es al que las personas llegan a trabajar sin preocuparse de tener un empleo mañana, donde la compensación es justa, donde el trabajador siente que ha mejorado cada día, donde existen oportunidades de avanzar y de aprender, y adonde son valorados por sus líderes por su importante contribución a la organización/país.” Consecuentemente, Solís Rivera dijo que su investidura es el resultado de un “clamor que no quiere dádivas sino empleos decentes; que no espera milagros sino el eficiente manejo de los asuntos públicos.”
- Servicio. Dice Dame que el servicio es el resultado de los valores intrínsecos de los líderes. Servicio es invertir la pirámide y poner primero y arriba a los más necesitados. Una mentalidad de servicio y no de servirse es la más eficiente aplicación del liderazgo. O, en palabras del señor Presidente: “consciente de la enorme responsabilidad que cabe a quien no aspira a otra tarea más alta y más digna que la de ser el primer servidor de las y los costarricenses.”
- Sacrificio. Este es un elemento que damos por descontado en el ejercicio político de nuestros líderes y que, por eso mismo, cobramos con creces cuando nos damos cuenta de que se incumple. Dame asocia el sacrificio valioso con la vulnerabilidad personal: jugarse el pellejo, asumir posiciones que puedan ser impopulares o que lo comprometan. Es temprano aun pero la reivindicación del proyecto de ley de sociedades de convivencia resulta alentador.
Cuatro claves, todas muy sencillas de entender y de aplicar. Todas tendientes a consolidar un liderazgo que está reclamando este pueblo que lo eligió.
Es innegable el caudal político con que cuenta hoy don Luis Guillermo, la cuestión es que le alcance y ojalá se acreciente estos cuatro años.

Pedro Oller