Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

Enviar
Jueves 3 Septiembre, 2015

No seamos cómplices descarados de la violencia infantil. Usted y yo podemos marcar proactivamente la diferencia

Legado no negociable

En menos de ocho días estaremos celebrando en nuestro país el Día de los Niños y Niñas. Las redes sociales colapsarán con fotos antiguas de los que hoy son adultos y los que hoy tienen infantes en sus hogares. Pero, más allá de la “celebración” debemos recordar que el propósito de este día es promover el bienestar y los derechos de los niños y las niñas.
La protección de la infancia es una causa que nos atañe a todos. El regocijo por la inocencia con la que los niños acuden a nosotros para un juego, una pregunta, una solicitud de ayuda o simplemente de estar ahí, presentes, a su lado, llena el alma hasta de los adultos más “insípidos”… Pero como “toda regla tiene su excepción”, a pesar de que a usted y a mí se nos aprieta el pecho cuando nos enteramos de que un pequeñito ha sido agredido, la realidad es que la violencia contra los niños y niñas no conoce fronteras, no distingue raza, origen social, religión ni cultura. Niños y niñas de todo el mundo padecen violencia, maltrato y explotación todos los días.
Estimados lectores, no basta con publicar la foto de un niño sonriente este próximo miércoles. Debemos convertirnos en agentes de cambio. Convertirnos en la voz de esos niños que son callados a palos, que son torturados a base de amenazas, esos niños que con todo y el dolor que les han causado “terceros”, en su ingenuidad guardan la esperanza de poder ser “invisibles” para que no sigan destrozando más su dignidad y poder “un día muy lejano” sentirse seguros.
Estadísticas oficiales de organismos como la Unicef, revelan que la violencia contra los niños y niñas es poco denunciada; de ahí que para poner fin a la violencia contra los niños y niñas, es trascendental tomar acciones claves como las recomendadas en el Informe del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas, párrafo 110, y en el Informe Mundial, páginas 93–96 de la versión inglesa. Les comparto una breve referencia:

• Fortalecer el compromiso y las acciones nacionales y locales
• Prohibir toda violencia contra los niños y niñas, garantizar la responsabilización y poner fin a la impunidad
• Dar prioridad a la prevención
• Promover valores no violentos y generar conciencia; aumentar la capacidad de todos los que trabajan con y para los niños y niñas
• Prestar servicios de recuperación y reinserción social
• Garantizar la participación de los niños y niñas
• Crear sistemas de denuncia y servicios accesibles y adecuados para los niños y niñas
• Abordar la dimensión de género en la violencia contra los niños y niñas
• Crear y aplicar sistemáticamente sistemas nacionales de recolección de datos e investigación
• Controlar toda forma de violencia en el hogar y la familia, en la escuela, en los sistemas de protección y de justicia, en el trabajo, en la comunidad, por medio de instrumentos internacionales de derechos humanos aplicables a la protección de los niños y niñas
Pocos sentimientos tan frustrantes, como saber que pudimos hacer algo por cambiar el destino desafortunado de alguien y que nos quedamos viendo cruzados de brazos. No seamos cómplices descarados de la violencia infantil. Usted y yo podemos marcar proactivamente la diferencia. Ese legado nunca debería ser negociable.

Alejandra Esquivel