Macarena Barahona

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Sábado 13 Febrero, 2010


Cantera
Laura Chinchilla Miranda

Los símbolos con sus mensajes, acertijos y códigos son los que nos dan el sustento cultural y espiritual, lo que nos enfrenta y une, lo que nos hace batallar y a la vez consuela.
Laura Chinchilla Miranda se convertirá en el símbolo de muchas mujeres, la han transformado los anhelos de las ciudadanas y ciudadanos, la mayoría de las mujeres convencidas de que nuestro propio género puede más que mil hombres. Creyenceras de que somos las hembras de esta especie, de que a la hora del temor a empeorar, de que la miseria nos maltrate, de que nuestros hijos sean víctimas de este sistema desigual y corrupto, las mujeres podremos revertir la historia.
Convencida esa mayoría de ciudadanas, de que una de la misma especie tendrá más sabiduría, buscará más el bienestar para ellas mismas, porque son más las mujeres pobres, las menos pagadas. Las menos capacitadas, las de menos acceso a la salud, las que con sus hijos pueblan los precarios y las filas para las escuelas públicas, las que sufren con sus hijos pandilleros, piedreros, y las que cuidan a los mayores y a los enfermos.
Sí, si estas ciudadanas votaron en el recinto escolar porque Laura, por el solo hecho de ser mujer será la que les brindará esa mano, convertida ya Laura en el rostro del Estado. Un Estado convertido y por supuesto, más bonito, un Estado que volverá a ver a las mujeres porque ella es mujer y precisamente por ello mismo y no por su padrino político, ha triunfado.
Por su género sus congéneres la ungieron para desempolvar la Casa Presidencial y llenarla del frescor y del coraje femenino. De esas voces de las mujeres costarricenses, que han luchado en nuestro país por cada derecho, cada paso a la igualdad que hoy ella misma simboliza.
Además de la Virgen de los Angeles, Laura es nuestro nuevo símbolo. La mujer es el símbolo del pecado y la lujuria. La Virgen encarna lo contrario, la mujer lo es todo. El pecado y la penitencia, el objeto y el sujeto. Y en el poder, aún simboliza lo moral y las mejores cualidades de la olvidada y mancillada ética de lo político.
Calculo, según datos del Tribunal Electoral, y faltando un 5 por ciento de las juntas procesadas por contabilizar; que fuimos 2.723.413 los ciudadanos enlistados en el censo electoral, votamos 1.883.094, se abstuvieron 840.319 y por Laura votaron 863.803 y más o menos, esto representa de los votantes un 31,7%.
Un 31,7% de mayores de edad que confiaron en que Laura Chinchilla Miranda podrá en su nueva condición luchar por detener la pauperización de miles de familias, y convertirse, así en el símbolo del bienestar, de la justicia y la equidad que ansiamos la mayoría de las mujeres costarricenses, que somos más de la mitad de todos los costarricenses.