Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 22 Febrero, 2016

 Nuestros costos nos hacen poco competitivos frente a competidores externos, y reducen la generación de empleo

Las tasas de interés no bajaron suficiente

Los resultados de 2015 nos señalan que el Banco Central (BCCR) no tuvo todo el impacto buscado de bajar la tasa de interés en colones.
Algunos hechos de 2015: 1) el BCCR bajó la tasa de interés de política monetaria (TPM) en 300 puntos base (p.b.), pero las tasas tanto pasiva como activa de los intermediarios financieros cayeron menos de la mitad; 2) la inflación fue negativa en 0,81%, por lo que su caída fue casi de 600 p.b. 3) el tipo de cambio tuvo pocas oscilaciones y experimentó una ligera apreciación de un 0,8%; 4) el resultado hace que el premio por invertir en colones haya aumentado en más de 200 p.b. 5) mientras el BCCR pretendió un crecimiento mayor del crédito al sector privado en colones que en dólares (16,3% en colones y 8% en dólares) los resultados se dieron al revés (aumentó 9,2% en colones y 14,1% en dólares); 6) los bancos comerciales, especialmente los privados, aumentaron su endeudamiento externo en un 16% (casi $800 millones).


Esos resultados hacen atractivo al público ahorrar financieramente en colones para ganar intereses más altos, y endeudarse en dólares para tener costos financieros más bajos.
Por esas razones, por el ingreso de los mil millones de dólares de la última colocación de los llamados eurobonos del gobierno, y por la caída en los precios del petróleo, alimentos y materias primas el tipo de cambio se mantuvo con esa ligera apreciación, en perjuicio de la competitividad tanto de nuestras exportaciones de bienes como de la producción que compite en el mercado doméstico con artículos importados.
De fines de 2012 a fines de 2015 el colón se ha apreciado un 5% con relación a nuestros socios comerciales. No es, pues de extrañar que —incluso con las nuevas mediciones del PIB bases 2012— este solo haya crecido un 2,8%, el PIB agrícola haya disminuido un 0,2% y el industrial solo haya aumentado un 0,3%, todos promedios anuales 2012-2015. Nuestros costos nos hacen poco competitivos frente a competidores externos, y reducen la generación de empleo. Esto último es especialmente inconveniente pues son estos los sectores en los cuales se emplea una mayor proporción de trabajadores con poca calificación, que son los que hoy sufren mayor desempleo y se concentran en las familias pobres. Vivimos los niveles de desempleo más altos desde la gran crisis que sufrimos a inicios de la década de los ochenta.
Además, con intereses más altos y tipos de cambio más bajos de los que se habrían podido dar, se encarece el crédito lo cual afecta negativamente la rentabilidad de las inversiones y baja su monto, disminuyendo el crecimiento y el consumo futuro.
Pero no solo los inversionistas han debido pagar intereses más elevados, sino también los hogares en los préstamos por vivienda, autos y otros.
Claro que la principal razón de estos problemas es el continuo elevado déficit fiscal debido al crecimiento del gasto corriente.
Si a estos elementos agregamos el poco dinamismo de la economía mundial cuyas expectativas de crecimiento se vienen recortando, resulta evidente la necesidad de actuar con mayor fuerza en el ajuste de las tasas de interés, para facilitar nuestro crecimiento y el empleo, el aumento de la inversión y el consumo, y la disminución de la pobreza.