Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 16 Septiembre, 2015

El polinormativismo, que es común en los países en “transición”, ha estado permanentemente presente entre ciertos pastores y sacerdotes

Las religiones y el proceso reproductivo

Cuando se establecieron programas de planificación familiar en Costa Rica en la década de los años 90, fueron tan controversiales que la organización líder en esta actividad tuvo que llamarse la Asociación Demográfica Costarricense.
Lo nombraron así por el temor que hubo que algunos sacerdotes o pastores pudieran incitar a la violencia, si el nombre de la organización incluyera algo aludiendo al control natalicio.
El argumento de los religiosos era que los instrumentos de la planificación servían para interferir con los planes del Todopoderoso. Más de un pastor o sacerdote presentó sermones en contra del control natalicio; estos sirvieron para dar información a las mujeres, que por primera vez se dieron cuenta que ya no estarían obligadas a tener seis o más hijos. Pasó el país de ser uno con las más altas tasas de natalidad a uno con tasas similares a las naciones avanzadas.
La verdad es que el clero siempre ha querido interferir en el comportamiento reproductivo de sus seguidores y ahora su enfoque es la fecundación in vitro (FIV) que fue autorizada a operar por el decreto firmado por el presidente Luis Guillermo Solís la semana pasada.
Ya la FIV es legal a merced de un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pero ahora su implementación tiene un marco operacional establecido por este decreto.
Los sacerdotes y los pastores han anunciado que apelarán a la Sala IV en contra de lo decretado por el Presidente.
Es curioso que un argumento que se dio con especial énfasis en contra de la planificación familiar hace medio siglo fuera que la práctica implicaba menos nacimientos de almas que pudieran servir a Dios en el futuro.
Ahora en 2015 cuando se aprueba la FIV, que produce más nacimientos de niños para familias que quieren tenerlos, el clero se pronuncia en contra. Se debe notar que el polinormativismo, que es común en los países en “transición” ha estado permanentemente presente entre ciertos pastores y sacerdotes.
La fe cristiana se caracteriza por ser una con alto componente de positivismo; el papa Francisco ha dado órdenes a los sacerdotes para que salgan a las calles y a los hogares interesándose en las vidas de feligreses y no creyentes, divulgando el mensaje de la importancia del amor al prójimo.
Pero algunos de estos, incluyendo sus obispos, prefieren liderar una lucha “en contra” de una práctica que dará felicidad a muchas mujeres deseando ser madres, y que producirá niños que pudieran ser feligreses de la Iglesia católica o de alguna de las evangélicas.
Es difícil entender el afán de tanto clero que históricamente se ha puesto en contra de los “herejes” que ejercían como médicos porque estos interferían con los planes de Dios y contra los científicos que decían que la Tierra daba vueltas al Sol y no lo contrario.
Van a perder en su lucha para impedir la FIV en Costa Rica tal y como fracasaron en su esfuerzo de bloquear la planificación familiar.

Carlos Denton
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