Juan Manuel Villasuso

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Martes 6 Julio, 2010


Dialéctica
Las perspectivas del dólar

Mientras en Costa Rica algunos hablan de dolarizar la economía y elaboran proyectos de ley con ese propósito, en el ámbito internacional se cuestiona la viabilidad de la divisa estadounidense como moneda de reserva global.
Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas asegura que el dólar “ha probado no ser una reserva de valor estable” y plantea sustituirlo por las unidades contables del Fondo Monetario Internacional, los Derechos Especiales de Giro (DEG). Esta sugerencia de las Naciones Unidas es la más inmediata de una serie de propuestas que han ido ganando preeminencia a causa de la crisis financiera.
El documento denominado “Encuesta Mundial Económica y Social 2010: Reorganización del Desarrollo Global” también señala que existe una trampa inherente en el sistema en virtud de la cual los países creadores de reservas son capaces de hacer pagos de déficit cuando otros continúan aumentando sus reservas en las monedas de esos países emisores. El estudio advierte que si esa trampa no se elimina toda la reforma de la regulación financiera será inútil.
Un nuevo sistema debe permitir una mejor acumulación de reservas en los ámbitos regionales y mundial, por lo que no debe basarse en una sola moneda. Esa es la razón por la que se piensa en los DEG, que se estructuran como una canasta de divisas fuertes. En la actualidad los derechos especiales de giro están conformados por el dólar (44%), el euro (34%), el yen (11%) y la libra esterlina (11%), pero en el futuro deberían incluirse, según el informe, otras monedas, incluso de las economías emergentes.
La relevancia del dólar como instrumento de reserva internacional es indiscutible en estos momentos. Dos terceras partes de las reservas monetarias de los países están en dólares; el 90% de las transacciones interbancarias fuera de Europa se realiza en esta moneda; el mercado de deuda estadounidense explica alrededor del 40% de los mercados de bonos gubernamentales del mundo y constituye la principal referencia para la cotización de los bienes primarios.
Sin embargo, las decisiones sobre el dólar, que afectan a los mercados globales, competen únicamente a Estados Unidos, y “no se adoptan en respuesta a las necesidades del sistema internacional de pagos y de la economía mundial, sino a los requerimientos y preferencias de la política interna de ese país”, tal y como lo señala Heiner Flassbeck, economista de las Naciones Unidas.
Es por ello que la supervivencia del dólar como moneda de reserva internacional está siendo cuestionada, especialmente por China, que es uno de los principales acreedores del Tesoro norteamericano. Hace pocos meses el gobernador del Banco de China, Zhou Xiaochuan, propuso “crear una moneda de reserva internacional desconectada de las naciones individuales y capaz de mantenerse estable a largo plazo, para evitar las deficiencias causadas por el uso de monedas nacionales basadas en crédito”.
Sin embargo, sustituir el dólar en el corto plazo no es tarea sencilla. Primero, porque Estados Unidos no renunciará fácilmente a su supremacía, que le depara grandes beneficios; segundo, porque la adopción de una nueva divisa, aunque sean los DEG del FMI, conlleva transacciones cambiarias costosas, y tercero, porque se requeriría un ente “administrador” cuya normativa tendría que negociarse. No obstante, es muy probable que en el mediano plazo las cosas cambien y quienes dependan exclusivamente del dólar posiblemente resultarán perjudicados.

Juan Manuel Villasuso