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Miércoles 31 Diciembre, 2008

Las pymes y su crecimiento en el exterior


Las pymes se encuentran en pleno crecimiento y el mercado global es considerado un factor central en las estrategias del empresario costarricense para lograr estabilidad y rentabilidad en sus negocios. Si nos detenemos a observar a las pymes exportadoras, podemos encontrar un común denominador, la mayoría invierte buena parte de su pequeño capital en conocer cómo llegar y acceder al mundo exportador. Sin embargo, su enfoque debería ser mejorar aquello que ya saben hacer; por ejemplo un fabricante de zapatos debería ser cada vez mejor haciendo calzados y no intentar ser un experto en comercio exterior. En este sentido, las pymes deben concentrar sus esfuerzos en ser extraordinarias en aquello que producen y comercializan y no en temas de comercio exterior.
En la actualidad existen compañías integradoras de las necesidades, el transporte y la conectividad mundial. De esta forma, las pymes pueden tercerizar el “know how” en gente que tiene vasta experiencia en el tema, considerando que quizás es muy difícil de replicar internamente. Al asociarse con un especialista en el tema invierten solo un poco de ese pequeño capital y lo hacen de manera eficiente y efectiva.
Para poder ser un buen exportador en Costa Rica hay diversos desafíos que el empresario debe sortear, principalmente regulatorios y burocráticos. Supongamos el caso de una pyme que exporta a diez países, para hacerlo bien debería ser un experto en importación a diez países del mundo. Posiblemente, esa pyme termine siendo un productor menos calificado y en cambio sea un extraordinario conocedor en políticas de comercio exterior. Por lo tanto, cada error que cometa significa una pérdida de dinero ya que tiene un pequeño margen según la exportación y competencia con todo el mundo. Por ejemplo, si el empresario determinó una fijación de precios y olvidó que Costa Rica tiene un impuesto a la exportación, pierde un 5% por un error de conocimiento. Además, pone en riesgo tanto su reputación como su capital al tomar decisiones sobre áreas en las que no tiene conocimiento. Otro ejemplo es si se olvida de un certificado de origen, de un papel o algún detalle de la aduana de destino que puede ocasionar, quizás, que un envío que había prometido en cuatro días finalmente tarde siete y como resultado, el cliente no cuente con el producto que adquirió en el tiempo que lo necesitaba.
En este sentido, las empresas integradoras son determinantes en la fijación del precio de venta, porque pueden indicar al pequeño empresario el porcentaje de gastos adicionales que va a tener su operación por unidad para que pueda integrarla dentro del precio de venta con mayor precisión.
Otro tema importante son los márgenes. El pequeño empresario termina compitiendo con mano de obra de cualquier parte del mundo, por lo tanto, no puede fijar un 30% de contingencia porque prácticamente quedaría fuera del mercado. Con la experiencia que tienen estas empresas integradoras, tanto en logística, como en transporte, cadenas de abastecimiento y en regulaciones, podrán determinar más acertadamente cómo conviene realizar cada envío.
Los casos mencionados son claros ejemplos de que cada vez se vuelve fundamental no cometer errores ni dejar temas librados al azar cuando se realiza una operación de comercio exterior, especialmente para las pymes. Cualquier fallo puede costar mucho dinero e incluso la pérdida de un cliente, que llevó mucho esfuerzo conseguir. Asociarse a una empresa que es experta en asuntos de aduanas, regulaciones, comercio exterior, logística, etcétera, puede ayudar notablemente a agilizar los procesos y aumentar los beneficios cuando se incursiona en el mercado internacional.

Carmen Moya Madriz
Gerente general FedEx Express Costa Rica.
Cédula 9-089-425