Mishelle Mitchell Bernard

Mishelle Mitchell Bernard

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Jueves 18 Mayo, 2017

Las niñas olvidadas

Su lugar no es un salón de clase, sus manos jamás deben llevar cuadernos, mucho menos sostener un lápiz. Sus mentes no deben devorar libros, cuestionar, leer, interpretar, ni entender. Educarlas a ellas es una maldición, porque las aleja del propósito para el que fueron creadas: atender a sus hijos y marido… Esa es la maldición de quien tiene conocimiento, adquiere libertad.

Y quizás ante la amenaza de la libertad concedida por conocimiento es que recrudece la primitiva condena en contra de millones de mujeres y niñas en el mundo, de aislarlas e impedir su acceso a la educación y si hacerlo involucra tomar sus vidas, hay quienes están resueltos a disponer de ellas.


Semejante razonamiento —inhabilitar a mujeres y niñas a decidir sobre la base de sus convicciones y su conocimiento— fue el que hace tres años, el 14 de abril de 2014 motivó a que el grupo terrorista Boko Haram secuestrara a 276 niñas nigerianas de una escuela localizada al noreste de ese país en la comunidad de Chibok.


Creencias similares fueron las que movieron a un asesino talibán a atentar contra la vida de una niña de 11 años —Malala Yousafzai—, por haberse atrevido a escribir de sus sueños y aspiraciones en su comunidad pakistaní.


Despojar de la educación y de las oportunidades ha sido una de las fórmulas más efectivas para mantener en la postración y dependencia a millones de mujeres en el mundo. El 80% de las mujeres en el mundo sabe leer y escribir versus el 89% de los hombres. En los países más pobres, únicamente el 51% de las mujeres ha sido alfabetizado de acuerdo con datos de ONU Mujer.


El sesgo se expresa en prácticas culturalmente aceptadas como lo son el embarazo adolescente, el matrimonio a temprana edad y el reclutamiento de niñas para el servicio doméstico. En no pocas ocasiones, sin balas, pero sí con una alta dosis de violencia cultural e institucional ante la pasividad de familias, autoridades y comunidades, las niñas y sus oportunidades son raptadas. Se les excluye del sistema escolar y se les inserta en un sistema patriarcal que las consume en el profundo abismo de la pobreza.


World Vision, organización humanitaria dedicada al bienestar de la niñez advierte que 230 millones de mujeres vivas al día de hoy se casaron antes de cumplir los 15 años. Las niñas que se casan son despojadas de su derecho a la niñez, y frecuentemente son abusadas física y emocionalmente.


Por eso la reciente liberación de 82 niñas de manos del grupo Boko Haram en Nigeria no debe pasar inadvertida. El fin del cautiverio de estas niñas es un canto a la esperanza, a la que merecen millones de niñas que viven aprisionadas en casas haciendo oficios domésticos —en lugar de ir a la escuela—, sirviendo como esclavas sexuales —en lugar de correr libres por sus comunidades— o siendo madres-niñas criando con limitadas herramientas a la próxima generación.


Aunque el acceso a la educación primaria por parte de un número creciente de niñas es un gran avance, leer y escribir sigue siendo insuficiente para garantizar el pleno desarrollo del potencial de las niñas. Necesitamos educación para las niñas, necesitamos prepararlas para tener un rol protagónico en el desarrollo y asegurar que puedan estudiar y alcanzar su potencial, en libertad.

La autora es Directora Regional de Comunicaciones de World Vision en Latinoamérica y el Caribe