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Martes, 18 de junio de 2019



COLUMNISTAS


Las Juntas de Educación

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 24 mayo, 2019


Sinceramente


Construidas y diseñadas para que las comunidades tuvieran más cercanía con la educación de los hijos, las Juntas de Educación arrancaron llenas de ilusión, de representación popular y de buenos deseos.

Las personas que allí llegaban con poder y con autoridad para hacer y para determinar lo que las escuelas hacían y necesitaban eran ciudadanos de lo más relevante de la comunidad. Muchos se frustraron poco después de comenzar su tarea.

Los miembros de las Juntas de Educación no son remunerados y las responsabilidades son muchas, incluso esta responsabilidad personal comenzó a disuadir pronto a los vecinos de las escuelas de pertenecer, de formar parte de ellas. Mucho trabajo, mucha responsabilidad y gratis, pero si algo salía mal les caía una pared encima y las autoridades les perseguirían hasta el fin del mundo. La presidencia de las juntas de educación en particular tenía una responsabilidad civil y penal sobre sus actos y pronto esta comenzó a tener diferencias con los contadores de las mismas.

El único miembro remunerado de las juntas es el contador. Varias juntas de una región han contratado al mismo. Los contadores en consecuencia son conocedores de los detalles y son diestros en los procedimientos laboriosos y para muchos incomprensibles e imposibles de seguir. Los contadores que conocen el trillo son los que han ido abriendo puertas y desarrollando conexiones dentro y fuera del Ministerio de Educación y claro está con los Consejos Municipales que son quienes nombran a los miembros de las juntas de educación. Los contadores son centrales a las Juntas de Educación. No se simplifican ni corrigen las cosas ya que los contadores dejarían de ser indispensables. Ellos influyen en quienes desean que sean elegidos y ya formando parte de la junta de educación ejercen una enorme influencia sobre ellos.

Muchos contadores son parte de los consejos municipales de la localidad como regidores, síndicos o suplentes. Tienen poder político y manejan fortunas en una misma cuenta. Muchas juntas manejadas por un solo contador, un mismo contador y una misma cuenta bancaria para todas da la impresión de ser peligroso y lo es.

¿Hace cuanto no se concilian las cuentas de las Juntas de Educación por parte del Ministerio respectivo? ¿Hace cuanto no se auditan las cuentas y operaciones del contador de las juntas? ¿Quién es responsable de dar seguimiento a los miles de millones que gastan o dejan de gastar? ¿Quién controla los saldos en cuenta corriente de los contadores por obra en proceso o por haber ingresado pero no haberse gastado? ¿Hay seguimiento de los intereses ganados por tales saldos o los intereses perdidos por tener allí los mismos sin usar en cuenta corriente?

Como en otras áreas de la administración pública muchas personas buenas que aceptaron formar parte de las juntas ya no están. Muchas personas buenas fueron reemplazadas por personas que carecían de la preparación o la personalidad requerida para desempeñarse como miembros de esa junta ad honorem pero cargada de obligaciones y responsabilidades.

Muchos grandes presidentes de las primeras juntas pronto reventaron ante la percepción de que había cosas que no estaban bien en los manejos y ellos se sentían impotentes para detenerlos. Otros llegaron y se desempeñaron por un tiempo y al descubrir los problemas pusieron pies en polvorosa. Muchos presidentes de esas juntas, frustrados, trataron de poner el grito al cielo con sus quejas, pero la administración del sector educación parecía cuidar bien su terreno y con frecuencia encontraron oídos sordos y puertas con llave.

Este es un aspecto deseable que la administración tornó indeseable. Este es un ligamen con la comunidad que con el paso del tiempo se ha ido desvirtuando en sus objetivos y muchas veces los que se acercan se suman a los vicios que han encontrado, todo producto de un neo feudalismo municipal donde solo son premiados aquellos que se conducen como corresponde a los intereses que allí los pusieron.

¿Quién controla a las Juntas de Educación? ¿Quién audita a las juntas antes dichas? ¿Quién da seguimiento a su conformación más adecuada? ¿Quién ayuda a los miembros a sacar adelante su tarea?

En medio de la complejidad de las tareas administrativas del Ministerio de Educación Pública los detalles sobran, las tareas son múltiples y muchas cosas se escapan como la arena entre los dedos cuando metemos un puño al mar. El gigantismo conspira contra el buen manejo de los detalles finos.

Una administración de primer mundo es indispensable. Una administración que de seguimiento a estas valiosas instituciones es de importancia capital. El punto es quién lo hará, quién recibirá los informes y quién actuará.

Educación y administración del proceso son una yunta inseparable. Vemos a ratos como cada uno de los dos bueyes renquea. A veces es el “Cholo” y a veces es el “Muco”, pero no están jalando parejo ni eficientemente.




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