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Esquina Epicúrea
Las descripciones del vino


Veamos este escenario en el que usted, si es aficionado al vino, estoy seguro ha formado parte de alguna manera: el experto en vinos que dirige una cata ubicado al frente de la curiosa audiencia, toma la copa con desenfado o con delicadeza (hay varios estilos desde luego), y después de hacer viajar al sorbo de vino que tiene en su boca por todas las papilas gustativas de su lengua, no sin antes inhalar una bocanada de aire en un movimiento extraño, mira profundamente a la copa, piensa, interioriza, recuerda y se pronuncia interpretando su visión personal y profesional de lo que siente, de lo que relaciona, de lo que sabe.
Sus palabras son esperadas con ansiedad, ¿cuál será el veredicto? ¿Qué nuevas noticias trae este paladar? ¿Cuál será la interpretación maestra? ¿Qué deberé aprender?
“Pongamos atención para poder repetir lo que diga…”, piensa el participante.
Entonces el profesional emite criterio, habla y pronuncia unas palabras describiendo sabores que le recuerdan regaliz, grosella negra, orines de gato, pimienta jamaica (allspice), dice que siente cassis y, caramba, muchas cosas más…
El público mudo ni siquiera comparte miradas con sus vecinos, vuelve a tomar otro sorbo como tratando de buscar lo que no encontró en el primer intento, “ups”, piensan los espectadores todavía con su copa en la mano después de haber reproducido con cierta vergüenza algunos de los movimientos en la boca del expositor…
“No siento nada de lo que dice… ¿a qué sabrá el cassis? ¿Qué es el regaliz? ¿Y orines de gato?”.
Entonces cierta sensación de paladar ignorante cunde por el ambiente sin que nadie lo sepa, pues seguro muchos lo piensan, pero nadie lo dice… ¡¿cómo atreverse?!
El asunto es claro: no tenemos la experiencia para poder detectar la mayoría de sabores que nos dicen que tiene el vino, y el camino para sentirlos es solamente por la vía de la experimentación.
Lo que verdaderamente nos importa es si el vino me gustó o no; este lenguaje complicado asusta a muchos, otros lo aprenden para repetirlo casi automáticamente, pues suena bonito y quedo muy bien parado.
Consejo: hay que decir lo que siente tal cual al experimentar el vino, así de fácil, y si no puede hacerlo pero igualmente lo disfruta, siéntase feliz, lo más importante es pasarla bien alrededor de esta mágica bebida que nos motiva a escribir sobre el tema hoy.
Otro consejo, no deje de experimentar y desarrollar el paladar para que algún día hable de tú a tú con el profesional por cuya garganta han pasado ríos de líquido rojo y blanco, pues ha tenido el tiempo y los vinos que ha querido para tomarlos.

Alfredo Echeverría
Director ejecutivo
Grupo HRS Consultores
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