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Viernes 27 Marzo, 2009

Las crisis de 2008


En 2008 se presentaron tres crisis de gran impacto, la crisis alimentaria, la crisis energética y la crisis financiera, que no solo afectaron a ese año sino que sus efectos van a trascender en los próximos.
La crisis alimentaria se dio especialmente en el primer semestre por los altos precios de los granos básicos en el nivel mundial, debido a factores como los precios récord del transporte y los altos precios de las exportaciones que son las causas principales del incremento de la factura de las importaciones de granos, así como por el bajo nivel de las reservas en el mundo. El último estudio de la FAO sugiere que los precios internacionales de los cereales están alimentando la inflación de los productos alimentarios a nivel doméstico en muchas partes del mundo. Asimismo los altos precios del petróleo han hecho subir el valor de los cultivos agrícolas al elevar el costo de los insumos.
En el caso de Costa Rica no debemos perder de vista que se deben importar todo el trigo y la mitad de lo que se consume de arroz, por lo que los altos precios de los granos nos han afectado significativamente.


La crisis energética se presentó especialmente por los altos precios del petróleo. Dicha crisis se debe a una gran carestía o a que suben los precios en el suministro de fuentes energéticas a una economía. El presente caso fue por los altos precios del petróleo. Lo cual trajo como consecuencia la subida en el costo de los combustibles como gasolina y diésel y de productos de la canasta básica u otros así como de los servicios de transporte.
La población mundial sigue creciendo a razón de un cuarto de millón por día, lo que incrementa el consumo de energía. Además, el consumo de energía per cápita de China, India y otros países en desarrollo sigue incrementándose a medida que las personas que viven en estos países adoptan los estilos de vida occidentales.
La crisis financiera es causada inicialmente en Estados Unidos por tres factores: la avaricia, los créditos hipotecarios otorgados sin las adecuadas garantías y solvencia de los deudores y la deficiente fiscalización de los entes encargados de supervisar a las entidades financieras. Sus efectos todavía no han terminado.
Se extendió posteriormente esta crisis financiera a Europa, Asia y América Latina. La tormenta recién empieza. Se ha perdido 1 millón de puestos de trabajo, 3 millones de norteamericanos perdieron sus hogares, y se espera que sean muchos más. Los precios de las viviendas bajaron un 20% y pueden bajar más. Al aumentar el desempleo las familias deben recortar sus gastos. La recesión de la economía de Estados Unidos afecta al mundo. Por la globalización India y China, que están muy interconectados con Estados Unidos y Europa tienen grandes pérdidas por las hipotecas toxicas.
Es de esperar que estas crisis sirvan de reflexión para que se ajuste el orden económico mundial, se usen modelos donde la economía esté al servicio del hombre, y si bien se propicie el crecimiento económico se dé énfasis al desarrollo social que beneficie a los más desprotegidos y se propicie un modelo más equilibrado. Una sociedad balanceada les da un lugar adecuado a las empresas, a las entidades públicas, y crecientemente, a la ciudadanía organizada a través de innumerables entidades no gubernamentales sin fines de lucro.

Bernal Monge Pacheco
Consultor externo