Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

Enviar
Jueves 18 Diciembre, 2014

Quisiera pensar que no por una guerra estúpida, sino por el bien del país, la derecha se toma en serio su responsabilidad en este juego político


Largo y doloroso

No veo claro. Cuando pienso en el futuro de Costa Rica, quisiera tener menos dudas de las que tengo.  En estos momentos hay tantos frentes abiertos, que por darle créditos a uno, me inquieta cerrar el año desmeritando otros.
Concentrándome en algunas de mis preocupaciones políticas, les comparto algunas interrogantes:
1. ¿Para quién trabaja el Gobierno costarricense?
2. ¿Estamos conscientes de lo que podría pasar con nuestro país si dejamos que la izquierda gane terreno?
3. ¿Qué está haciendo la derecha?
4. ¿Cuál es el modelo de desarrollo al que queremos llevar el país en las próximas dos-cinco décadas?
Cuando pienso en que como país no nos estamos “ocupando” del desempleo dándole la prioridad que merece y conscientes de las lamentables consecuencias sociales que podríamos enfrentar de seguir al ritmo que vamos; cuando pienso en la asignación de contratos millonarios a empresas de cuestionable capacidad técnica y de ejecución, solo porque aprenden a disfrazar sus debilidades mucho mejor de lo que saben hacer su trabajo y/o porque siempre encuentran “almas caritativas” que les demarcan bien por dónde ir y por dónde no; cuando pienso en la aprobación de presupuestos desmedidos y en pactos con unos pocos sin importar que se quede fuera la mayoría… yo me cuestiono:  ¿Para quién trabaja el Gobierno costarricense? ¿Quiénes mandan realmente en las instituciones públicas costarricenses?
Costa Rica está mostrando señales de alerta de una desviación hacia la izquierda. Aunque soy promotora de la medición de desempeño de los empleados públicos, hay que tener cuidado con los cambios que aprobamos en el país.
El lunes conversábamos lo delicada que podría ser la eliminación de las plazas en el sector público, en un momento en el que la izquierda viene ganando terreno.
La potencial herramienta de impulso de la competitividad podría convertirse en un arma letal con la que la izquierda atemorice a nuestros trabajadores honestos para que no se les ocurra resistirse ni pronunciarse en contra de sus ideas y directrices.
Gobiernos ejemplares probablemente no existen. La derecha costarricense no es la excepción. Si bien es cierto muchas estrategias se cocinan a fuego lento porque prima aquella metáfora de que la verdadera astucia “no la tiene quien golpea primero, sino quien sabe golpear”, quisiera pensar que no por una guerra estúpida, sino por el bien de este país, la derecha costarricense se está tomando bien en serio su responsabilidad en este juego político.
Me atemoriza pensar en la posibilidad de que no se están tomando las medidas necesarias para evitar que la izquierda paralice la dinámica política, económica, social que nos ha diferenciado en la región.
La fragilidad de la economía global no se revirtió en este 2014. Cerramos año con estadísticas desafiantes a nivel global y nosotros seguimos sin definir un modelo de desarrollo consistente con nuestra historia, nuestra coyuntura y estructura país, nuestros recursos, nuestra visión de desarrollo.
Todos sabemos por ejemplo que en la estrategia de los Estados Unidos de América siempre está el petróleo como eje central… ¿Cuál es el motor del modelo económico costarricense?
Todo parece llevarnos por un camino largo y doloroso.

Alejandra Esquivel

[email protected]