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¡Lakers, tsunami ofensivo!
Los discípulos de Phil Jackson arrasan en el arranque de temporada
¿Podrán Los Lakers ganar 72 partidos esta temporada, para igualar la marca de los Bulls de 1995-96?
La interrogante, dirigida en la pretemporada a los súper reforzados Miami Heat, parece que cambió de destinatario, luego del espectacular inicio de los angelinos, primer equipo campeón en marcar ocho victorias consecutivas, sin derrotas como inicio de campaña, un récord que tenían ellos mismos en 2001-02. En aquel entonces, no tan lejano, Los Lakers fueron tricampeones de forma consecutiva.
Antes del juego de anoche contra los Suns de Phoenix, los líderes de la División Pacífico, con 8 triunfos y una derrota (cayeron ante Denver), promediaron por primera vez desde 1994-95, una marca de al menos 107 puntos por juego, gracias a que desarrollan en ofensiva un juego de conjunto explosivo, tanto que su astro Kobe Bryant, ya no necesita vestirse de superhéroe para salir a defender a capa y espada los errores de sus compañeros. Ahora se le ve en el banco riendo, disfrutando, relajado y tranquilo.
Sus números han disminuido, pero Kobe está aprendiendo un poco viejo que el triunfo es del equipo, no de los individuos.
“Somos un equipo bueno y bello dentro de la cancha”, dijo Bryant. “Estamos jugando extremadamente bien todos juntos. Somos un equipo profundo, sin egoísmos, y esto es lo que se logra, estar arriba, cuando funciona de esta manera”, agregó el astro angelino.
Pau Gasol, opina parecido a Kobe.
“Hemos estado en tantas batallas y aún estamos creciendo como conjunto”.
El ala-pivote catalán sigue siendo el faro que ilumina la ofensiva triangular de Los Lakers.
Con 20 puntos, 14 rebotes y 10 asistencias, completó en la sétima jornada contra Portland su cuarto triple doble de su carrera en solo 33 minutos de acción, algo que no se veía desde 1989 cuando Fat Lever anotó 20 puntos, 14 rebotes y 12 asistencias ante los Kings.
“Me gusta como está pasando la pelota. Siempre me agrada que podemos poner la pelota en el poste y él puede abrir tiros para sus compañeros desde allí”, dijo Jackson de Gasol.
Ahora, si bien es cierto, Gasol abre las compuertas desde el poste bajo, una cantidad importante de soldados cruzan el umbral sin que las piernas tiemblen.
Hablamos de Lamar Odom, el jugador que empezó brillando en el verano en el Team USA y que ha trasladado todo lo bueno que mostró a este sensacional arranque de los Lakers. Cuando no carga el rebote, traslada el balón con su estatura. Da soluciones en el apartado rebotero, en el juego ofensivo y en el sacrificio. Parece ser el talismán del Maestro Zen en los dos costados de la cancha.
Pero, son los 12 hombres de Lakers los que transforman la piedra en oro como el Rey Midas.
Shannon Brown mejoró su lanzamiento a distancia de una manera asombrosa; Matt Barnes le devolvió la energía que le faltaba al equipo desde el banco tras la partida de Trevor Ariza, y Steve Blake solucionó los problemas que presentaban los Lakers cuando salía Derek Fisher.
Pero, como siempre sucede, no todo es tan maravilloso como parece. Los Lakers, pese a las victorias, no se están construyendo desde la defensa. Es un equipo que rompe cerrojos en ofensiva pero que le cuesta habilitar los escudos cuando recibe los flechazos. Sus porcentajes defensivos son bajos y los números no mienten.
Y analicemos: ¿hasta dónde puede llegar este equipo cuando regrese Andrew Bynum a fin de mes. Hay temor entre los aficionados, que si Los Lakers mejoran la defensa como se espera, puedan convertir en aburrida la temporada que se presenta como una de las más atractivas de los últimos tiempos.

Gaetano Pandolfo
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