Enviar
Sábado 5 Julio, 2014

La Defensoría de los Habitantes se compromete con estos labriegos del mar y sus familias


Labriegos del mar

No solamente se labra la tierra, sino que esta faena también ocurre en el mar.
Así nos explicaba el arte de la pesca artesanal —en un reciente encuentro con pescadores organizado por la Defensoría— don Felipe Torres, quien por más de 50 años ha ejercido este noble oficio, desconocido por muchos, invisibilizado por otros, apoyado por pocos y peor aún, adversado por algunos.
Y es que más de 15 mil personas en Costa Rica son labriegos del mar. Hombres y mujeres, jóvenes y adultos, que día a día en su faena laboral se han comprometido a no “herir” al mar y sus recursos, pues utilizan métodos artesanales amigables con este y han unido esfuerzos por consolidar las Áreas Marinas de Pesca Responsable (AMPR).
En este contexto, saltó la inquietud de la Defensoría de analizar la política pública de promoción de la pesca artesanal, la evaluación de la normativa de creación de las Áreas Marinas de Pesca Responsable (AMPR) y dilucidar los desafíos país por proteger los recursos marinos.
Producto de esta investigación, la Defensoría pudo constatar la precariedad en la que viven las comunidades dedicadas a la pesca responsable por varios factores, entre los que podemos citar: falta de financiamiento, falta de capacitación en emprendedurismo, falta de apoyo para añadir valor agregado a la producción marina artesanal, una voraz cadena de intermediación, la sobreexplotación con técnicas de arrastre, inseguridad en alta mar, una normativa desactualizada y un accionar lento de la administración pública ante las solicitudes de los pescadores artesanales.
Hemos hecho una serie de recomendaciones a los entes públicos competentes para que el accionar administrativo revierta estas falencias, para que la política pública en esta materia consolide los esfuerzos realizados y se apoye decididamente al sector pesquero artesanal.
Los y las costarricenses tenemos la errónea percepción de que nuestro territorio nacional es pequeño, pues si bien es cierto Costa Rica mide 51.100 km2 de extensión territorial continental, tenemos un área marina que la supera en más de diez veces.
Es decir, contamos con una plataforma continental de aproximadamente 589.163 km2 y una zona económica exclusiva de 613.683 km2.
Esta realidad obliga a una profunda reflexión acompañada de una decidida acción.
La Defensoría de los Habitantes se compromete con estos labriegos del mar y sus familias, con las comunidades en sus aspiraciones de vivir de nuestros océanos protegiéndolos como lo ha hecho don Felipe, lo hacen hoy sus hijos y muy posiblemente lo harán sus nietos.

Ofelia Taitelbaum Y.

Defensora de los habitantes