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Países pequeños, muchas reglas, altos precios
Laberinto América Central

Falta de uniformidad hace de Centroamérica una región complicada

Seis naciones pequeñas, cada una con sus propias reglas, tienen a Centroamérica como una zona altamente cara para los consumidores.
Por su parte, la economía de Costa Rica tiene el mismo tamaño que la de Memphis, Tennessee.
La guatemalteca, la más grande de la región, es solo un tanto superior a la de Jacksonville, Florida.
Sin embargo, ninguna de esas ciudades impone sus propias leyes en cada uno de los sectores de banca, telecom, seguros, aduana o farmacéutica, entre otros.
Por el contrario, Costa Rica y cada uno de los demás países del istmo centroamericano cuentan con sus propios procedimientos en estas y otras áreas, lo cual implica que las operaciones de las empresas con presencia transfronteriza tengan un alto costo eventualmente pagado por los consumidores.
En el mundo de negocios, muchas empresas se tornan más eficientes, conforme su nivel de crecimiento.
Esto por lo general les permite luego cobrar precios más bajos, lo cual es bueno para los consumidores.
Pero en América Central, una empresa paga un alto precio, si opera en más de un país.
Cada vez que una empresa crece, mediante la expansión a otro país, enfrenta un nuevo conjunto de reglas, en un montón de áreas, desde la presentación de informes financieros hasta los reglamentos comerciales.
Ninguna de las naciones de la región es lo suficientemente grande como para ser considerada una unidad económica relevante para una empresa multinacional, sin embargo las condiciones políticas obligan a las compañías a manejarlas de esta forma.
Al ver los países por su extensión, ninguno es tan grande como para complicar la operación de una multinacional, de hecho el área completa de la región es de unos 500 mil kilómetros cuadrados, lo que equivaldría a tan solo un 18% del territorio argentino.
No existe una región en el mundo que se compare al tamaño de Centroamérica, sobre todo si se considera que son seis organizaciones políticas en un territorio muy reducido.
Por el tamaño de la población de América Central, esta tampoco presenta alguna cifra inmanejable para una compañía multinacional, los centroamericanos suman alrededor de 42 millones de personas, cantidad que representa apenas un 22% de la población de Brasil.
Sin embargo, a pesar del reducido tamaño con respecto a otros países, la existencia de tantas complicaciones para todos los trámites es una realidad que afecta a las empresas.
La operación de una compañía a nivel regional es enredada, debe lidiar con una multiplicación de todas sus actividades en por lo menos seis unidades, una por cada país.
En cuanto a la facilidad para hacer negocios en el istmo centroamericano, cada uno de los países se caracteriza por ser toda una pesadilla de trámites legalmente institucionalizados, combinada con un alto nivel de corrupción, lo que convierte a la región centroamericana en un territorio complicado para establecer un negocio.
Al sumar todas las complicaciones de cada país, una empresa con operación regional debe enfrentarse a una montaña de obstáculos con los cuales debe lidiar para su operación diaria, situación que influye en la decisión de establecer o no la operación de una empresa en determinado territorio.
La clasificación de cómo hacer negocios del Foro Económico Mundial para 2011, demuestra lo difícil que es establecer una actividad comercial en una nación centroamericana. El país que se encuentra mejor ubicado en esta clasificación es Panamá, que ocupa el puesto 61, de un total de 183 países evaluados, y quien ocupa el peor sitio es Honduras en la posición 128.
El efecto de todas estas situaciones repercute en el costo de los productos y servicios que son ofrecidos a los consumidores centroamericanos, debido a que las empresas terminan trasladando sus costos al precio final.
Uno de los casos notorios en los últimos tiempos de empresas con operación regional son las cadenas de supermercados, por lo general estas logran dar precios más bajos a los consumidores por su capacidad de compra al por mayor.
Sin embargo, las complicaciones y obstáculos que se han mencionado, tienen como consecuencia que los costos operativos de esas empresas se eleven considerablemente, ante lo cual estos son finalmente trasladados al precio de los productos, perjudicando al consumidor.
Esta región históricamente ha tenido problemas para trabajar de forma armonizada y llevar a cabo esfuerzos conjuntos, que conduzcan a reducir esta multiplicidad de complicaciones que encarecen los productos y servicios y restan competitividad regional.
A pesar de estos problemas históricos de organización, ya es hora de que los gobiernos regionales realicen esfuerzos tendientes al establecimiento de una agenda de trabajo con el fin de eliminar estas complicaciones y con esta aumentar su competitividad frente a otras regiones que ofrecen mejores condiciones para realizar negocios.

Bernal Rodríguez
[email protected]


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