Luis Muñoz

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Viernes 11 Marzo, 2011


La victoria de Laura y el realismo mágico


La orden emitida por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, este martes, además de coincidir con los 100 años de celebración del Día de la Mujer, le otorgó un regalo en bandeja de plata a la presidenta Laura Chinchilla.
No estoy de acuerdo en que el pronunciamiento de La Haya sobre el conflicto con Nicaragua en Isla Portillo, fuera un triunfo para ambas naciones.

Sin dudas, hay elementos que benefician a Costa Rica y otros a Nicaragua, pero lejos está de poder verse como una victoria, al menos para los países, cosa distinta es para sus respectivos presidentes.
En este sentido, la ordenanza emitida por La Haya sí constituye una clara condecoración para nuestra mandataria. En especial porque su administración se abocó con idolatría al Derecho Internacional para enfrentar el aprieto, y a final de cuentas le dio frutos.
Una victoria, además, por el simple hecho de que doña Laura tenía más que perder en este enfrentamiento, hasta cierto punto innecesario, que su homólogo Daniel Ortega, quien antes de esta resolución había logrado capitalizar para su reelección.
El golpe de Ortega correspondía a un plan orquestado con anterioridad y sagazmente ejecutado, mientras que de nuestro lado, nos tomó por sorpresa y provocó lamentables errores no forzados.
Sin embargo, doña Laura mantiene su aura y queda protegida al menos por cuatro años (mientras falla definitivamente la Corte), gracias a las medidas cautelares, que significan un anhelado marco de cordura en la evolución de un conflicto que parecía hasta cierto punto salirse del caudal.
Y aquí empieza el realismo mágico. La mayor reafirmación sobre esta franca victoria fue el tono apacible, sensato y hasta conciliador del discurso de Ortega en la noche del fallo.
Ortega podrá ser a veces altanero, tosco y arbitrario, sin embargo no es estúpido. La carta enviada a la Presidenta el fin de semana anterior, fue una provocación para intentar sacarla de sus casillas, pero doña Laura no mordió el anzuelo y respondió con entereza y altura a la “propuesta indecente” de Daniel, quien la invitaba a reunirse en el río San Juan para recibir juntos el fallo.
La imagen nacional e internacional de doña Laura es sin dudas la gran ganadora tras el esperado fallo. Lo cual es también una gran ayuda a su popularidad y a la proyección de su perfil como mujer capacitada para tomar decisiones bajo extrema presión.
Lo cierto es que, por su parte, Ortega seguirá con su dragado, y buscará instrumentalizarlo con fines políticos, ya que representa su mejor asesor de campaña presidencial.

Luis Alberto Muñoz