La teoría que afirma que el aumento de tasas de la Fed subirá la inflación
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 Muchos economistas están tan perplejos ante la falta de inflación en Estados Unidos tras años de estímulo monetario sin precedentes que de repente una teoría bizarra y centenaria está ganando terreno: quizás tasas de interés más altas sean lo que hace falta para empujar para arriba los precios al consumidor.
La idea contradice, claro, básicamente todo lo que se enseña en las clases de Economía I (las tasas más altas, se nos dice, desalientan el gasto en vez de alentarlo y, por lo tanto, frenan la inflación).


Pero los costos de crédito casi nulos han hecho tan poco para desatar la inflación que varios economistas destacados, entre ellos John Cochrane, miembro sénior de la Hoover Institution en la Universidad de Stanford, desempolvaron la teoría y están tratando de aplicarla a la lenta expansión actual.
La clave del argumento es la idea de que las tasas más elevadas harán que la gente piense que a la economía le está yendo mejor y en consecuencia, empezará a gastar más. En otras palaras, si se proyecta fuerza, luego vendrá la fuerza (con un poco de inflación).
“Cuando hay debate, nos dicen que estamos locos”, dijo Cochrane. Pero después de que la Reserva Federal redujera las tasas de interés hasta un valor casi nulo, “no hubo una espiral de deflación. No hubo hiperinflación. Es notable”.
Pronto la teoría será puesta a prueba. Muchos esperan que los diseñadores de las políticas de la Fed comiencen a elevar los costos de crédito de referencia el miércoles. Actualmente, la inflación es casi inexistente, a un ritmo anual de tan sólo 0,2%.
Los que buscan ver una inflación más alta —entre ellos, la propia Fed— sostienen que un aumento de los precios ayudaría a fomentar una expansión más robusta siete años después de que la crisis financiera estrangulase el crecimiento.
A fines del siglo XIX, el economista Irving Fisher fue el primero en postular la idea de que elevar las tasas podría causar más inflación. Su séquito creciente se ganó la etiqueta de neo fisherianos.
Además de Cochrane en Stanford, Stephen Williamson, economista de la Reserva Federal de St. Louis, defiende el concepto, y Stephanie Schmitt-Grohé y Martín Uribe, economistas de la Universidad de Columbia, inventaron un modelo que afirma que la suba de las tasas puede impulsar las expectativas de inflación y el empleo. Incluso el presidente del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, James Bullard, coqueteó con la idea.
En discursos pronunciados en agosto y noviembre, él dijo que es posible que la economía de Estados Unidos pueda alcanzar un estado en el que haya una inflación estable y baja porque la Fed mantuvo las tasas de interés casi nulas.
Tasas más elevadas y la inflación serían buenas para los que ya tomaron la mayor parte de sus préstamos, pues desvalorizan su deuda. Pero suben los costos del crédito para prácticamente todos los demás.
“Hay mucha incertidumbre respecto a cómo funcionarán las cosas”, dijo Cochrane. “Ciertamente, la cosa pide cautela. Puede que todo termine siendo diferente a lo que uno pensaba”.
 


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