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Costa Rica no puede perder la buena calificación que ha obtenido en el mundo, en aspectos tan importantes como la mortalidad infantil, la expectativa de vida y otros, logrados mediante nuestro sistema de salud, por lo que el tema deberá ser de atención permanente


La salud no se puede descuidar

En medio de la lógica atención de los costarricenses por los comicios del pasado domingo, en los que quedó electo el nuevo Presidente de la República, tuvo poca resonancia el importante Día Mundial de la Salud, que el 7 de abril de cada año conmemora el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948.
Sin embargo, es indispensable mantener vivo no solo ese día sino todo el año el tema de la salud humana. La salud es la base de todo. Sin ella el ser humano no puede producir ni realizar ninguna otra actividad de manera satisfactoria.
Dependiendo del menor o mayor grado de pérdida de la buena salud, las personas requieren más o menos atención médica, medicamentos, incapacidades y en general disminuye su disposición a una vida plena, productiva y feliz.
En Costa Rica, donde contamos con uno de los mejores sistemas de salud del mundo occidental, un sistema solidario, hemos estado acostumbrados desde mediados del siglo pasado, a contar con atención ante nuestras posibles enfermedades, pero hoy ese sistema requiere ser saneado, como sabemos, para retornarlo a su buen funcionamiento.
Es esta una tarea que ha ofrecido emprender con prioridad el presidente electo Luis Guillermo Solís. Pero es además una de las principales necesidades vitales no atendidas que reclama la mayoría de la población. Aquella que no tiene opción de buscar atención médica privada por sus altos costos.
Este año, el Día Mundial de la Salud ha sido dedicado a un tema especial, que tiene mucho que ver con Costa Rica: las enfermedades transmitidas por vectores, como es el caso del dengue, entre otras.
El dengue es en estos momentos la enfermedad vectorial de mayor crecimiento en el mundo, y la prevención es el arma más efectiva para combatirla.
No obstante, y aun teniendo el conocimiento, la población costarricense no ha tomado conciencia plena de los riesgos que corre por el posible contagio del dengue, el cual si se da por segunda vez en la misma persona, suele ser de carácter hemorrágico poniendo en riesgo la vida del enfermo o enferma.
Desde luego, otros aspectos de la vida nacional también se ven afectados por el crecimiento de la enfermedad del dengue, puesto que los turistas reciben información en sus países sobre ese riesgo y esto podría perjudicar a la industria del turismo en el país, entre otras cosas.
Por otro lado, más allá del caso del dengue, Costa Rica no puede perder los altos índices, la buena calificación que ha obtenido en el mundo, en aspectos tan importantes como la mortalidad infantil, la expectativa de vida y otros, logrados mediante nuestro sistema de salud, por lo que el tema deberá ser de atención permanente.
 

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