María Luisa Avila

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Lunes 9 Marzo, 2015

Las medidas preventivas a veces no se toman oportunamente, debido a la poca importancia que le damos a nuestra salud


Tricotomía

La salud de la mujer

Aunque en la mayoría de los países la esperanza de vida de la mujer es mayor que la del hombre, la calidad de esa vida dista mucho de ser mejor. Según la región donde se viva, los riesgos a la salud son diferentes, sin embargo, en términos generales podemos decir que el estrés, el sobrepeso, la enfermedad coronaria, son males que nos aquejan con más frecuencia a las mujeres que hace algunas décadas atrás, estas se suman a las muertes por violencia de género, a las enfermedades de transmisión sexual y las relacionadas con el embarazo y el parto.
Los múltiples roles que ahora manejamos, nos hacen más proclives a problemas de ansiedad: asumir grandes retos profesionales y personales conlleva a adquirir grandes responsabilidades que pueden conducir a la presentación de síntomas como nerviosismo, inquietud o impaciencia, cansancio fácil, dificultad para relajarse, irritabilidad, problemas para conciliar el sueño. Que si no se tratan con ayuda profesional podrían llevar a depresiones severas.
La vida agitada dentro y fuera de la casa cambia los patrones de alimentación y de ejercicio, lo que conduce al sobrepeso y la obesidad, que más allá de tener unos kilos de más, aumenta el riesgo de otras enfermedades como el aumento de la presión arterial y el nivel de colesterol en la sangre, diabetes, enfermedades cardiacas.
Hace algunos años se creía que las enfermedades cardiacas solo se presentaban en los hombres, sin embargo los cambios en los hábitos de vida, el sobrepeso, el sedentarismo, el fumado han hecho que las mujeres tengamos ahora un riesgo elevado de sufrir estas enfermedades. Y más grave aún es que la mortalidad tiende a ser mayor porque los síntomas que las mujeres presentamos no son los típicos y se confunden con otras enfermedades menos graves. Mientras que el hombre tiene los síntomas típicos de la enfermedad (opresión en el pecho, dolor en el brazo, y dificultad para respirar), en las mujeres los síntomas pueden ser, además de los citados anteriormente, náuseas, fatiga, indigestión, ansiedad y vértigo.
La incidencia de enfermedades típicas de la mujer como el cáncer de mama, la osteoporosis y los trastornos menstruales siguen en aumento, de ahí que los controles periódicos, la oportuna consulta con los especialistas se vuelven vitales para que no sean procesos que avancen a niveles intratables.
Otro aspecto que preocupa a los especialistas es el aumento en las adicciones. Una adicción es una enfermedad física o emocional que surge al crearse una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación sentimental (codependencia). Estas adicciones reducen considerablemente la calidad de vida y el desarrollo familiar y personal.
Las medidas preventivas a veces no se toman oportunamente, debido a la poca importancia que le damos a nuestra salud en comparación con el cuidado que le prestamos a la salud de la familia. Sin embargo, si la mujer no cuida su salud, la de su familia se verá muy afectada.
En resumen, no descuidemos la salud, cuidémosla mientras la tenemos, podemos vivir una vida larga y plena, llena de salud si nos volvemos conscientes de la importancia de tomar medidas tendientes a fortalecer los hábitos de vida saludable, y a preocuparnos no solo por la salud física, sino también por la emocional.

María Luisa Ávila