La revolucionaria Graciela
Graciela Moreno junto a sus hermanas; posando a la par del retrato de su padre Doctor Ricardo Moreno Cañas y su recinto de labor del Teatro Nacional. / Fotos: cortesía Archivo Teatro Nacional.
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Al recordarla  aparece junto a ella en nuestra mente la imagen del Teatro Nacional de Costa Rica (TN). Y no como un edificio estático sino como un coliseo en cuyo interior bulle la actividad creadora del arte y la cultura.

Graciela Moreno (San José 1927 – 2003), Directora del Teatro Nacional por 29 años, era el motor que generaba ese movimiento.

Antes de ella, la mayoría de los costarricenses no iba al TN porque creían que era un lugar para cierta élite, pero bajo su dirección el teatro se abrió a todos, se hizo popular, dice el escritor, dramaturgo, docente universitario y Premio Magón Daniel Gallegos.

“Pero un espacio como ese no solo por ser popular puede dar buenos resultados. Graciela hizo del TN algo activo, de alta calidad y la gente esperaba para saber que de nuevo les ofrecería” sigue contando Gallegos.

Hija del médico, doctor Ricardo Moreno Cañas, un mito nacional, realizó durante varios años estudios en México, después de graduarse en Bellas Artes de la  UCR. En aquel país trabajo luego en producción de espectáculos y en televisión, en lo que hoy es Televisa.

Guillermo Arriaga, uno de sus dos hijos - quién al igual que su hermano Emiliano nació en México como fruto del matrimonio de Graciela con el bailarín Arriaga - al recordarla hoy dice que fue una mujer que entregó su vida a promover cultura y arte y que lo hizo con pasión y enfrentándose siempre a cualquier adversidad.

“Cuando se proponía algo se peleaba con quién fuera hasta lograrlo. Por cierto, se sucedían los Presidentes cada cuatro años y mi madre permanecía como directora del TN porque la respetaban mucho”, dice G.Arriaga.

El explica que Graciela Moreno perteneció a una generación que le tocó vivir años muy duros del mundo, palpar de cerca los horrores de una guerra mundial y muchas otras vivencias, como la pérdida de sus padres y de una hermana cuando era aún una niña. “Esto la hizo fuerte no solo para sobrevivir sino para crear constantemente en aquello en lo que creía. Fue una gran defensora de los derechos humanos y de la mujer”

En cuanto al TN, quizás  uno de los logros más visibles de Graciela Moreno es el de haber salvado literalmente la existencia del coliseo cuando un terremoto daño seriamente su estructura.

Había que reestructurar el edificio desde los cimientos hasta sus paredes para asegurar que no se viniera abajo y luego restaurar en su interior y exterior, decorados, obras de arte, butacas y en general todo lo que se hubiera dañado. Eso costaba mucho dinero y no lo tenía el teatro.

“Graciela hizo un trabajo de amor para buscar y buscar fondos para realizar esos trabajos. Se debe recordar eso como una proeza y un ejemplo de quién fue”, afirma Gallegos.

“Trabaje 14 años en el Teatro pero conocí a Graciela en México. Allá me ayudó cuando era productora en lo que ahora es Televisa. Traía muy en ella el amor a las artes y las ideas de su padre, que trabajo siempre para el pueblo. Fue muy generosa. Abrió el Teatro a toda la gente, creó el Festival de coreógrafos, entre muchas otras cosas”, dice Mariano González, actor, director de teatro y productor.

Hoy, el espíritu de Graciela Moreno habita aún el  TN por medio de la rica herencia que dejó a la cultura.


Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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