Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 25 Septiembre, 2015

Turquía hoy es el tercer país en el mundo en ayuda humanitaria después de Estados Unidos y el Reino Unido

Entre cielo y tierra

La respuesta turca


Ankara.- La vida en las principales ciudades, Estambul y Ankara, transcurre con relativa normalidad. Se percibe la atención de la gente en el desarrollo de las noticias sobre la guerra en Siria, los avances del Estado Islámico, las respuestas militares internacionales y en especial el drama de los millones de personas escapando en medio de las balas y las bombas.
El pueblo turco tiene una vocación hospitalaria, heredada por siglos de historia como puente de oriente y occidente, también por albergar algunas de las civilizaciones más antiguas e imperios como el otomano, que llegó a dominar todo el Mediterráneo y lo expuso a un gran comercio con otras partes del mundo.
Pero hoy son otros tiempos, es una época de turbulencia política, económica, religiosa, militar. Para pruebas un botón, Ucrania, la crisis griega, los sentimientos antimigratorios en algunas partes de Europa, las luchas kurdas, por mencionar algunas de las más recientes.
En medio de este mar de incertidumbre, lo que más me ha llamado la atención ha sido la disposición del pueblo turco para socorrer, a lo largo de los cuatro años de la emergencia en el sur.
Desde las primeras movilizaciones en abril de 2011, los turcos han mantenido una política de fronteras abiertas con Siria.
Unos $6 mil millones se han destinado, colocando a Turquía como el tercer país en el mundo en ayuda humanitaria después de Estados Unidos y el Reino Unido.
Por año, esta nación ha dedicado alrededor de un 0,21% de su producción a estos fines, más que ninguna otra en el planeta.
Su gobierno, que dicho sea de paso, entrará en elecciones generales a principios de noviembre, ha buscado la integración en la medida de lo posible, de los casi 2 millones de desplazados mediante el otorgamiento de permisos temporales de trabajo y permitiendo el acceso a la educación.
Alrededor de un 75% de las personas que han cruzado su frontera sur tienen edad para trabajar, de las cuales un 90% corresponden a trabajo no calificado, por lo que se ha buscado la capacitación de ellas.
Turquía ha dispuesto una atención humanitaria que integra a las personas afectadas dentro de los sistemas de salud, educación y servicios sociales.
La expectativa es que los refugiados puedan formar parte de la sociedad productiva. Unos 200 mil sirios han recibido educación fuera de los campos de protección, de los cuales 4 mil están en las universidades, luego de aprobar los respectivos exámenes de ingreso.
La forma en que este país ha enfrentado esta crisis no puede pasarse por alto, en momentos cuando el recrudecimiento del conflicto genera mayores migraciones forzadas.
Especialistas estiman que unos 12 millones de sirios podría buscar desplazarse de seguir esta situación.
La capacidad de ayuda de Turquía estaría comprometida a partir de los 2,5 millones de refugiados, y la lucha de los grupos radicales islámicos por el control de Siria no tiene perspectivas de acabar pronto.
Este es el otro lado de la guerra que se tiende a ignorar. Entre tanto, considero que este país merece un claro reconocimiento por su disposición humanitaria.

Luis Alberto Muñoz Madriz
@luisalberto_cr