Randall Madriz

Randall Madriz

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Lunes 22 Diciembre, 2014

La respuesta del Coronel

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Entre otras cosas, este año lo recordaremos por el fallecimiento del ilustrísimo periodista y escritor Gabriel García Márquez.
Con ocasión de su deceso cumplí con el propósito de repasar algunas de sus obras. Leer nuevamente “Cien Años de Soledad” fue como saborear una fruta madura, pues en mi memoria afloró toda la esencia y el poder de una pluma que navegaba entre el realismo y la magia.

Recordar que las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra me estremeció más allá de lo que puedo expresas en estas líneas.
Sin embargo, la frase que más caló en mi consciencia, la encontré en la novela “El Coronel no tiene quien le escriba”.
Antaño, en los días de mi juventud, esta obra formaba parte de las lecturas obligatorias durante la secundaria (no se si aún es así) y quizás por esa razón no recordaba la forma poderosa en que el autor nos hacía partícipes de la larga espera del exmilitar que todos los días miraba al horizonte esperando que la mula del correo trajera la aprobación de su pensión.
Él y su esposa, lamentando la muerte de su hijo, vivían haciendo milagros con lo poco que quedaba. Así, Gabo nos hacía parte de esta angustia tan básica del ser humano: la crudeza de la supervivencia en un mundo que requiere de capacidad económica para enfrentarlo.
Coincidieron mis días de lectura de esta última novela con otra trama que se estaba desarrollando frente a los ojos de todos los costarricenses: un presupuesto de la República cuyo episodio final será resuelto donde parece que hoy en día se desenredan todos los mecates: la Sala Constitucional.
No sabemos el final de la historia, pero sí sus precedentes. Un presupuesto que se incrementó en casi un 20% en relación con el del año anterior, y un Presidente que peleó porque no se redujera en un 1% ese presupuesto.
De hecho, pienso en ese incremento del 20% y concluyo que ninguna economía del mundo creció en ese porcentaje.
Así que creo que es justo plantear algunas preguntas: ¿Cuál fue la justificación de este incremento? ¿Cuáles fueron los criterios para la asignación de gastos? ¿Quién se encargará de revisar la calidad de esos gastos? No hay respuesta para esas preguntas. Quizás ese 20% de crecimiento es más propio de Macondo en sus mejores tiempos.
Por otra parte, cualquiera diría que la oposición del Presidente al rebajo del 1% no fue estratégica tomando en cuenta el incremento que ya traía ese presupuesto y que los puentes políticos que quemó en esa defensa le serán difíciles de reconstruir de cara a las reformas fiscales que pretende impulsar.
No sabemos del futuro de nuestro país en materia fiscal, pues carecemos del talento de la adivinación de Melquiades, el alquimista. Pero como ciudadanos de esta país nos preocupa el rumbo que están tomando las cosas.
No sea que nos encontremos en las últimas páginas de una novela, y una mañana de domingo nos preguntemos, como lo hizo la mujer del Coronel: ¿Qué vamos a comer? Bajo ese escenario, esperemos que no sea el Coronel quien nos responda, como lo hizo a su mujer.

Randall Madriz
Abogado Tributario
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