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La reina María
Sharapova se coronó en París y el título la lanzó como número uno del planeta

Celebró con su círculo más íntimo la conquista del título.
Era muy joven, una chiquilla cuando hace ocho temporadas se convirtió en la soberana de Wimbledon, su primer Grande y el pasado sábado se coronó por primera vez en la arcilla de Roland Garros, borrando del rectángulo a la entusiasta italiana Sara Errani 6-3, 6-2, relevo sorpresivo de los estandartes azules, Francesca Schiavone y Flavia Pennetta, que se quedaron en la ruta mucho más temprano.
María Sharapova, portada de revistas, icono publicitario, millonaria y buena tenista, tuvo que entrenar muy, pero muy fuerte para poder sostenerse en cancha de tierra. En París gozó los frutos de su esfuerzo físico; reina de Roland Garros, tercera tenista rusa en subir al podio de las campeonas, después de Anastasia Myskina en 2004 y Svetlana Kuznetsova en 2009.
“Es surrealista. El mejor momento de mi carrera. Nunca pensé que lo lograría. Ha sido un viaje largo. Empecé muy joven y aún no termina”, señaló la rusa, de 25 años
“Creo en mi juego”, agregó Sharapova, que hoy se convirtió en la mejor tenista del mundo, según el ranking de la WTA.
“Me encanta mi trabajo. Me encanta jugar al tenis”, concluyó la campeona.
Roland Garros es el título 27 de Sharapova, el tercero este año después de Stuttgart y Roma. Fue su cuarto título de Grand Slam (Wimbledon 2004, US Open 2006 y Abierto de Australia 2008), con lo que completa la corona, convirtiéndose en la décima jugadora que lo logra.

Gaetano Pandolfo
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