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Miércoles 20 Mayo, 2015

La reforma del Estado como propuesta para aumentar la felicidad de los administrados

Cuando leemos, escuchamos o decimos “reforma” lo primero que se nos viene a la mente es “cambio”, pero también pensamos cambio en las leyes, cambios en el Estado para que marche mejor, para que los administrados logremos alcanzar la felicidad que tanto prometen los políticos, para que salgamos de la pobreza, para que todos tengamos empleos dignos y bien renumerados, pero nadie —al menos hasta el momento— ha logrado proporcionar esa felicidad por medio de la reforma de una ley.
Así que después de tanto escuchar que se necesitan cambios en la legislación, la verdad, lo que se necesita son cambios, reformas, pero de mentalidad de los que gobiernan.
Se necesita que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo en conjunto se sienten a desarrollar planes o reformas para que con los recursos que ya se tienen, se logren realizar los cambios que tanto deseamos.
No se necesita una ley nueva, sino más bien que los que ostentan el poder, encuentren la manera de que las leyes que ya existen se apliquen, se conviertan en realidad y no se queden en simple papel.
Pero para eso es necesario también que no solo el Presidente, sino los jerarcas de cada ministerio, de cada institución autónoma se sienten con sus empleados para conocer cómo funciona la institución, para conocer qué se necesita para dar un buen servicio público, una buena atención al cliente, para qué modificar leyes o crear más, si esto lo único que genera es más escalones, más papeleos, más trabas, en lugar de progreso, en lugar de avance.
Así como el Estado, las instituciones públicas necesitan un jerarca que se sude la camiseta con sus empleados, para que motive a sus colaboradores y esto genere que el servicio público marche bien, y como consecuencia, genere algo de felicidad a los administrados. Estos estarían más motivados así para gestionar trámites ante la Administración Pública, así sea un simple Permiso Sanitario de Funcionamiento del Ministerio de Salud, o una Licencia Comercial en la Municipalidad.
Sin embargo, nuestros diputados y jerarcas del Poder Ejecutivo lo único que piensan es en hacer más leyes. Lo que necesitamos, en cambio, es reformar pensamientos, actitudes, necesitamos reformar a la gente, no obstante, debo de reconocer que esta reforma es la más difícil, porque ninguno está dispuesto a cambiar para salir de su zona de confort.
Por eso propongo el cambio en la mentalidad de las personas, no necesariamente en nuestro ordenamiento jurídico —no voy a obviar que algunos cambios en la legislación podrían ser de mucha utilidad, no obstante, ese no es el tema de hoy— sino aquel cambio que inicia por uno mismo.
El problema, para cambiar el pensamiento de los ciudadanos, es que todos están desilusionados de su gobierno, muchos salieron a las urnas a votar por un cambio, sin embargo, aún no llega.
Si cada ciudadano hiciera algo para alcanzar la felicidad, este país dejaría de ser ingobernable, los funcionarios públicos marcharían hacia sus oficinas con entusiasmo porque sea lunes y comenzar una nueva semana de trabajo, los administrados estarían deseosos de presentarse en la ventanilla de atención al cliente para solicitar un servicio, porque tendrían la plena seguridad de que la institución pública les brindaría en el menor tiempo posible y con un 100% de satisfacción el servicio solicitado.
Como ejemplo, días atrás, solicitamos un traslado de medidor en mi casa. Lo único que considero tenía que hacer el ICE era mover menos de dos metros de una caja de medidor a otra. Como administrada hubiese sido feliz. Pero el ICE tardó un mes.
Este país amerita una reforma, pero una reforma en la mentalidad de sus funcionarios, para que sean más proactivos y eficientes en su trabajo, para que el país avance hacia el desarrollo.
Soy funcionaria pública y en virtud de esta reflexión, tengo mayor conciencia y cada lunes llegaré a mi oficina con más ganas de trabajar y con mentalidad diferente, con una mente abierta para encontrar soluciones, para poner en práctica las leyes que actualmente existen, para aportar un granito de arena a esa felicidad que tanto anhelamos todos.
El cambio inicia por uno mismo.

Susy Mora Bermúdez
Abogada, Unidad de Gestión Jurídica
Dirección de Asuntos Jurídicos
Ministerio de Salud