Laura Bonilla

Laura Bonilla

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Lunes 17 Octubre, 2016

Nuestra organización gremial, CADEXCO, no se detendrá en su objetivo de hacer ver a las autoridades la necesidad de tener muy presentes la pérdida de competitividad que estamos sufriendo

La realidad del negocio

Presidente de CADEXCO

En ocasiones se escuchan voces de personas que no han estado en la labor de producción y exportación de bienes y servicios, argumentando que quienes se dedican a esta labor son millonarios y que lo que quieren es seguir ganando más dinero.
Nada más alejado de la realidad, pues quienes tenemos que lidiar con el día a día sabemos lo que cuesta y lo que se sufre en tratar de sostener nuestras empresas a pesar de las dificultades y congojas que se presentan normalmente.
Además de tener que desarrollar los mercados; identificar clientes; cumplir con requerimientos y exigencias cada vez mayores de calidad y sostenibilidad ambiental, se tiene que ser competitivo en términos de productividad y costos unitarios.
Los productores agrícolas cada vez más hemos experimentado mejoras en paquetes tecnológicos; prácticas agrícolas; calidad de las semillas y suelos, lo que se ha visto reflejado en que las unidades que se generan por hectárea sembrada se han incrementado.
Sin embargo, las dificultades ajenas a nuestra labor en nuestro país son interminables y se tiene que lidiar con deseos cada vez mayores de gravar con impuestos las actividades; movimientos ambientalistas que en exceso acosan con sus discursos y obstáculos para producir; tramitomanía y muchas veces lenta e innecesaria; infraestructura de tercer mundo para transportar y sacar el producto a las vías aéreas o marítimas; cargas sociales mayores que en otros países competidores; etc.
Además de lo anterior, desde 2006, sin tener vela en el entierro, los exportadores hemos tenido que cargar con una apreciación real del colón que en términos de negocio significa que por cada dólar o euro que generamos, se nos paga cada vez menos colones y que los precios relativos de nuestros productos han subido a los ojos de nuestros compradores más que aquellos de los competidores principales.
Es normal escuchar a este grupo de teóricos, frases como: que los costos se han reducido en la misma proporción que la caída de ingresos por el efecto de la apreciación del colón.
Para los que sí sabemos del negocio y tenemos la presión de atender los requerimientos de flujo de caja, podemos dar fe que nuestras estructuras de costos tienen dos componentes: aquellos ligados con la moneda local y los ligados con la moneda extranjera.
En cuanto a los segundos, la verdad es que los precios de los insumos agrícolas así como de la maquinaria no han bajado, y el efecto de la apreciación del colón, lo que ha hecho es que el incremento sea menor, pero jamás una reducción de la misma proporción que la caída de los ingresos por concepto de ventas al exterior.
Por otra parte, debido a las presiones populistas, gobiernos complacientes y el poder de los sindicatos, el componente más relevante de los costos locales, la mano de obra, en los últimos años en el país, ha sufrido incrementos reales muy significativos; tasas de crecimiento superiores al 20%. Siendo que las actividades agrícolas son intensivas en mano de obra y con cargas sociales cercanas al 50%, muy superiores a otros países competidores, hacen que los costos totales traducidos en moneda local se hayan visto incrementados en niveles superiores al 10%, mientras que los ingresos por tipo de cambio han caído entre un 8% y un 15% según el periodo de análisis que se tome desde el cambio de régimen cambiario a partir de las bandas.
Por tanto, resulta odioso y de mal gusto, escuchar o leer a economistas teóricos sosteniendo afirmaciones sin mayor evidencia empírica y por tanto, nuestra organización gremial, CADEXCO, no se detendrá en su objetivo de hacer ver a las autoridades la necesidad de tener muy presentes la pérdida de competitividad que estamos sufriendo, pues de no hacerlo, el país sabrá con nombres y apellidos, los responsables de la debacle de dejar sin empleo a más de 600 mil personas que reciben su sustento de las exportaciones del sector agrícola.