Macarena Barahona

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Sábado 19 Diciembre, 2009


Cantera
La Paz innecesaria

El concepto de guerra necesaria se adueña de los ejércitos de Estados Unidos y de sus políticos; con sus aliados europeos o asiáticos, revertirán la conciencia mundial que caminaba en busca de las rutas de la inteligencia y la negociación, y quizás, para la mayoría esa búsqueda era el símbolo más poderoso de un verdadero camino de desarme, de conciencia global hacia las políticas contra el cambio climático y hacia, aún más lejana, la lucha contra la pobreza y el hambre, que solo a los países más pobres nos interesa.
El olvidado espíritu de Mahatma Gandhi, llamado alma grande, quien con su oración y silencio enfrentó al imperio más poderoso y violento de su época, y logró para su pueblo, su dignidad de país soberano, debería ser el símbolo más poderoso de una ciudad como Oslo, que se permite obsequiar un Premio Nobel de la Paz a un político que diserta sobre la necesidad de la guerra, lo inevitable de la muerte y la destrucción, pero oculta los motivos de que un país como Estados Unidos mantenga la guerra y apoye las fuerzas más violentas, como es el caso de Honduras, Afganistán o Irak.
Y pasado mañana, en los países que elija, siempre hacia objetivos de control de reservas naturales, con la simbología oscura de sus enemigos árabes o misteriosos terroristas que se pueden convertir cualquiera en cualquier parte del mundo, si interrumpen el camino de la guerra necesaria o la voluntad internacional sobre algún tema o la seguridad nacional, que abanderó el anterior presidente.
El fanático que habrá sido Gandhi, por su obcecada idea de lucha no violenta, de resistencia pasiva, para la actualidad. Sería un oponente a este camino que inaugura Barak Obama, y fiero cuestionador de esa voluntad internacional.
Sin ningún pudor, con su premio en alto, levanta las fuerzas militares de su país, y pide más involucrados, más aliados militares para continuar el armamentismo, la violencia, y el despojo a un país, que no se han cansado de consumir y donde, el objetivo de la victoria para Estados Unidos pasa por ser territorio arrasado, humillar la dignidad del pueblo afgano, apoderarse de sus recursos naturales, construir un ejército interno de aliados incondicionales, o mercenarios institucionales (como cabe recordar hicieron en tantos países centroamericanos y caribeños) para que no sea victoria deshonrosa o una paz innecesaria.
Podemos lamentar que en discursos internacionales, los presidentes de Estados Unidos nunca se han lucido, a excepción de frases breves de llamados a guerra, pero aún en la política, la paz, no es un concepto verdadero, ni necesaria.