Enviar
Miércoles 25 Noviembre, 2009

La partida de un gran caballero

La brutal forma en la que murió don Antonio Lehmann es un nuevo llamado de atención para todos, en especial para las autoridades de seguridad, pues no es posible que las familias costarricenses tengamos que seguir vistiéndonos de luto producto de la inseguridad que vive nuestro país.
Para quienes tuvimos la suerte de conocer a don Antonio sabemos que era un caballero y una persona que no soportaba las injusticias, y ello quedó demostrado el día de su brutal asesinato, cuando tuvo la gallardía para enfrentarse a unos hampones para evitar un robo.
Este hecho no solo está provocando dolor en una estimable familia, sino que también es muestra de que como costarricenses hemos ido perdiendo nuestro derecho a disfrutar de un tiempo de esparcimiento tranquilo y seguro con la familia y amigos, sea en parques, restaurantes o un simple caminar por las calles.
El clamor popular ante los hechos de violencia debe ser un llamado a la conciencia de las autoridades públicas, tanto policías, jueces y legisladores, quienes tienen la obligación de devolvernos la tranquilidad.
Es hora que desde quienes imparten la justicia dejen de pensar en los derechos de los asesinos y empiecen a castigar a estos antisociales quienes han manchado sus manos de sangre de grandes costarricenses. Los instrumentos legales existen y es hora de empezar a aplicarlos.
Junto con más mano fuerte de parte de las autoridades judiciales, el Ministerio de Seguridad debe sacar de los centros policiales a los guardas para que hagan patrullajes en las calles y realicen labores de vigilancia.
El tema de la seguridad ha estado presente en la agenda de competitividad de la Unión Costarricense de Cámaras (UCCAEP) y como empresarios hemos pedido que haya una política integral en materia de seguridad y que las autoridades tengan una política de cero tolerancia ante quienes están vistiendo de luto a las familias costarricenses. También hemos colaborado con las autoridades cuando nos lo han solicitado.
Como costarricense, empresario y amigo de don Antonio espero que la forma como falleció este gran caballero y empresario, junto con la de otros costarricenses, nos lleve como sociedad a exigirles a nuestras autoridades llevar de nuevo la seguridad a nuestras calles. Es hora de tomar cartas en el asunto porque de lo contrario no perderemos solo nuestros bienes sino la tranquilidad y al país.

Manuel H. Rodríguez
Presidente de UCCAEP