Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 15 Julio, 2016

La gran experiencia diplomática de Christiana, que le ha valido un prestigio mundialmente reconocido, haría factible que esta región del mundo, tan flagelada por las guerras, contribuya a la paz mundial.

La ONU en Costa Rica

El acontecimiento noticioso que más me ha impactado en estos días ha sido la ceremonia en el Teatro Nacional, en la que el gobierno anuncia oficialmente la candidatura de Christiana Figueres a la Secretaría General de la ONU; lo cual constituye el puesto más alto a que haya aspirado un(a) compatriota.
Nuestro Embajador ante dicho organismo afirma que nuestra candidata tiene posibilidades reales de lograr su propósito. Ahora la tarea prioritaria es convencer a los miembros del Consejo de Seguridad para que ninguno vote en contra, lo cual equivaldría a un veto.
Estoy seguro de que, dadas las cualidades personales y la fecunda experiencia diplomática de la señora Figueres, logrará salir avante en este primer e indispensable paso para lograr su loable propósito.
Pero el hecho mismo de que una valiosa conciudadana se haya postulado para tan alto puesto, es ya de por sí un innegable logro para nuestro país. Y esto, por varias razones.
La primera es que la más alta instancia de la diplomacia mundial, como es la ONU, está por fin, como era un clamor universal, dando demostraciones creíbles de democratizarse, al abrir la posibilidad de que su Secretario(a) General sea quien logre la mayoría de votos en la Asamblea General, si bien los candidatos (o las candidatas) hayan sido escogidos por el más cerrado círculo de poder mundial como es el Consejo de Seguridad, donde los cinco miembros permanentes gozan del poco democrático “derecho” al veto.
La otra razón es la posibilidad de que sea una mujer, lo que acrecienta el carácter democrático del proceso eleccionario del nuevo jerarca de la máxima instancia diplomática del mundo. Finalmente, es de la mayor importancia para Centroamérica que alguien de aquí aspire con posibilidades reales a ocupar tan relevante posición, no solo por las innegables cualidades personales de nuestra candidata, sino también por lo que representa la región en la geopolítica mundial.
Los puntos más calientes de la geopolítica mundial son dos mares: el Mediterráneo y el Caribe, debido a su situación geográfica. Kant destacó que todo conocimiento de la realidad presupone como su condición de posibilidad, que sea dado dentro del espacio y el tiempo.
La Escuela de Los Annales señala que los hechos que componen la historia se dan dentro del marco de un espacio y tiempo determinados. El espacio es estable pero el tiempo fluye sin cesar como las aguas de un río (Heráclito). En el fluir de la historia, el entorno geográfico es el espacio. Lo grave de la geografía es que no podemos cambiarla; lo cual hace que nuestra situación geográfica se convierta en una especie de destino.
Una voz proveniente de una región tan necesitada de una paz estable basada en el derecho internacional como es el Caribe, es tan necesaria para la sobrevivencia de la humanidad, como lo es el mejoramiento del cambio climático.
Todos debemos luchar para que nuestra candidata pueda contribuir a lograr lo primero así como lo ha hecho en lo segundo. La gran experiencia diplomática de Christiana, que le ha valido un prestigio mundialmente reconocido, haría factible que esta región del mundo, tan flagelada por las guerras, contribuya a la paz mundial.
Es por eso que el título de este artículo no es COSTA RICA EN LA ONU, sino al revés LA ONU EN COSTA RICA. ¿Será esto posible? No lo sé. Pero todos debemos luchar para que sea algo más que un bello sueño.
 

Arnoldo Mora